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“Para matar seis mitos de un tiro” Las mentiras del señor Poiré

En el periodo que abarca de principios de julio a mitad de agosto, Alejandro Poiré publicó en su blog de presidencia seis mitos más (para completar una entrega de diez) que se han creado con respecto a la lucha por la seguridad o guerra contra el narcotráfico. Es necesario advertir que la calidad argumentativa de cada uno de estos mitos deja mucho que desear, no obstante es necesario contestar a ellos, para mostrar nuevamente el uso sistemático de la mentira y el oportunismo discursivo del Estado mexicano.

El quinto mito, de acuerdo con el señor Poiré, es que “El Gobierno Federal favorece a Joaquín “El Chapo” Guzmán y al grupo criminal del Pacífico”. Por segunda vez, el vocero en materia de seguridad tiene razón: el mito es que el Gobierno Federal favorezca al cartel de “El Chapo” Guzmán; la verdad es que no sólo lo favorece, sino que las ligas y lazos que hermanan a importantes figuras del gobierno federal con gente del cártel del Pacífico han obligado a que el Gobierno Federal utilice a las fuerzas armadas para combatir a los cárteles enemigos con el afán de dejar en manos de un solo dueño el inconmensurable negocio de lo ilegal.

Como bien afirma el señor Poiré “Beneficiar a cualquier grupo delictivo, directa o indirectamente, significaría permitir que sus actividades ilegales y violentas queden impunes en detrimento de nuestras familias” que es exactamente lo que el Estado ha hecho con una serie larga de los delitos más graves que ha cometido “El Chapo” Guzmán, lo que explica que, a la fecha, los altos mandos que se vieron involucrados en su fuga de un penal de máxima seguridad sigan libres y sigan, también, vinculados con el cartel.

Para dar “peso” a su argumentación el vocero de seguridad afirma que el cartel del Pacífico ha sufrido grandes golpes  desde la llegada de la administración de Calderón y ejemplifica “Entre los liderazgos fundacionales que han caído destacan Jesús Zambada García, “El Rey”, Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo” e Ignacio Coronel Villarreal “Nacho Coronel”. Por otra parte, las detenciones de Teodoro García Simental “El Teo” y José Manuel García Simental “El Chiquilín”, significaron golpes decisivos a la expansión del grupo delictivo del Pacífico en el estado de Baja California. Asimismo, las capturas de varios integrantes de la familia Nava Valencia y del sucesor de “Nacho Coronel”, Martín Beltrán Coronel “El Águila”, debilitaron la posibilidad de una reconstrucción de la organización del Pacífico en los estados de Jalisco, Nayarit y Colima”.

Lo que no explica Poiré es que cada uno de los ejemplos que ha dado son, ni más ni menos, que gente que, efectivamente, trabajó por largo tiempo con el “Chapo” Guzmán, pero que cuando decidió independizarse de su jefazo fueron tildados de traidores y perseguidos por el mismo cartel del pacífico. Lo curioso y sospechoso es que el Gobierno Federal sea tan eficiente para detener, acribillar y eliminar a los enemigos del cartel al que según ellos no favorecen.

¿No me cree’ Dedíquese una tarde a leer las últimas páginas del libro de Anabel Hernández, Los señores del Narco, en ellos enc ontrará la historia de cada uno de los nombre de los que Poiré habla y comprobará que la historia de estos personajes y las turbulentas relaciones que establecieron  con el actual gobierno federal están documentadas.

Sexto mito “Esta lucha es sólo del Presidente Calderón”

Este mito, más que ser un mito parece un chiste barato del señor Poiré, en el que apela, para destruir una de las consignas que enarboló parte de la población descontenta (“No queremos esta guerra”, “Alto a la guerra de Calderón”), a un ultracorreccionismo lingüístico que raya en lo absurdo. Al igual que el pedante que cuando pedimos un vaso de agua nos advierte “te daré uno con agua, porque no tengo vasos de agua” debido a que ignora que es correcto utilizar la preposición de para generar partitivos genitivos con los que indicamos porciones de alimentos y líquidos; de esa misma manera el señor Poiré hace gala de su pedantería y nos dice: “Es una falacia que el Presidente de México haya actuado solo en la decisión de emprender la lucha por la Seguridad”. ¡Cuánta chocantería hay detrás de estas palabras: ya sabemos que la guerra no es sólo de Calderón, pero como sería demasiado largo poner el nombre de todos aquellos que represantan la clase burguesa en el país, hemos optado por el recurso de referirnos a la guerra de Calderón, donde la palabra Calderón no hace sino simbolizar todo aquello que simboliza la imagen del Presidente en la nación: al Estado en su totalidad, a los empresarios, ricachones o burgueses a quienes les conviene esta guerra. Aceptamos que es este un recurso de generalización, pero no puede ser más tramposo que el del propio Calderón quien se atreve a afirmar que todo México (excepto los delincuentes) están de acuerdo con su estrategia de lucha por la seguirdad; también se atreve a generalizar que en los diálogos por la seguridad la raquítica representación de la sociedad civil habló en nombre de todo México.

Disculpe señor Poiré, esas sí son falacias por generalización, la otra es una frase hecha cuyo carácter lingüístico apela no a un argumento falso sino a un recurso simbólico.

Por cierto, dos cosas: la primera de orden semántico, ya que Poiré afirma que “En una democracia como la nuestra, las acciones del Ejecutivo Federal están orientadas a resolver las demandas y expectativas ciudadanas, así como a afrontar los retos que como nación enfrentamos con base en el principio de responsabilidad compartida con los demás poderes y órdenes de gobierno.” Le aclaro al lector que la democracia nunca en su larga vida como palabra ha significado que para resolver las demandas populares el ejecutivo haga lo que se le pegue la gana ni mate a miles de personas, es decir nada más lejano a democracia que aquellas acciones que dizque para resolver las demandas populares benefician a la clase que ostenta el poder.

Y segundo, tal vez el señor Poiré ignore que la palabra presidente tan sólo se escribe con mayúsculas cuando refiere al presidente actual sin que se haga mención de su nombre, así por ejemplo es correcto escribir “El Presidente niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, ya que como todos saben nos referimos a Felipe Calderón Hinojosa, de la misma manera es correcto decir “El presidente Calderón Hinojosa niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, pero lo que no es correcto es escribir, como el señor Poiré, “Esta lucha es solamente del Presidente Calderón”. Es este un error grave ya que denota la incapacidad de diferenciar un sustantivo con función plena de uno con función determinativa, lo que incluso el señor Poiré habría aprendido si las reformas en materia de educación no estuvieran dirigidas a convertidos en completos imbéciles.

Séptimo mito  “Es una lucha con la que nadie está de acuerdo”

No se cansa este señor de hacer trampa: nadie ha dicho que sea una lucha con la que nadie está de acuerdo, es más ni siquiera hemos afirmado que sea una guerra con la que nadie está de acuerdo, ya que al menos Calderón y toda la clase a la que representa debe de estarlo (si no ¿para qué la habrían echado a andar?, tampoco es que seamos tan mensos, señor Poiré).

Lo que hemos afirmado es que la estrategia de seguridad del presidente Calderón encarna una guerra con la que está de acuerdo tanto el Estado como la clase en el poder, dicha guerra ha sido diseñada para atacar al pueblo y defender los intereses del capital. Así que no mienta: al tratar de frenar la guerra de Calderón tratamos de frenar una estrategia de una clase que evidentemente está de acuerdo con dicha estrategia, como usted mismo lo ha ejemplificado:

“Distintos líderes sociales se han unido, desde una perspectiva crítica, a la lucha por este anhelo de todos. Algunos de ellos inclusive han sido víctimas de la violencia criminal, como la señora Isabel Miranda de Wallace. Su exigencia de justicia ha sido una motivación permanente para que todas las autoridades demos cumplimiento a nuestras obligaciones.

Líderes empresariales, como el señor Juan Manuel Hernández Niebla, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en Tijuana, ha reconocido la reducción de la violencia en el municipio, como resultado de la coordinación entre gobiernos federal, estatal y municipal, así como con la sociedad civil. Como resultado de una lucha que todos, ciudadanos y autoridades, han hecho suya. De la que iniciativas sociales como “Tijuana Innovadora”  han dignificado la vida comunitaria.

Asimismo, la Cámara de Industria de Transformación (CAINTRA) y el Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León (CCINLACC)  están convencidos de combatir la criminalidad, fortalecer la denuncia ciudadana y la presencia de la autoridad federal. Una de sus principales exigencias es que las corporaciones locales de seguridad aceleren sus procesos de depuración y certificación.”

Octavo mito “El Gobierno no escucha críticas”

Aquí sí, el señor Poiré ha apuntado un fenómeno real. Solemos afirmar que el Gobierno no escucha críticas, lo que dicho así “a secas” puede resultar una afirmación falsa.

Efectivamente el Gobierno escucha las críticas, las denuncias y los argumentos que hemos lanzado en contra de su estrategia, de hecho les pone mucha atención… lo que no hace el Gobierno es atender e incorporar nuestras críticas en su práctica concreta, porque simplemente las propuestas que aportan nuestras críticas no nutren los intereses de esta guerra.

Es cierto, como dice el señor Poiré que “ La Estrategia Nacional de Seguridad se ha nutrido de la opinión de la madre de familia que ha perdido un hijo al fenómeno de las adicciones, del ciudadano que ha sido víctima del crimen organizado, del dirigente social que desea ver el fin de la impunidad y poder actuar con mayor libertad, del líder empresarial que le interesa un entorno más seguro para sus trabajadores” pero tan sólo lo ha hechop con la finalidad de comerse su discurso e integrarlo al propio discurso oficial.

De ahí que Calderón hubiese cambiado la palabra guerra por la palabra lucha, o que se haya referido a su preocupación por construir , en el país,  “paz con justicia y dignidad” lo que muestra la manera vacía y tramposa en la que incorporan aspectos discursivos de la izquierda para atenuar su discurso de derecha.

De que nos escuchan, nos escuchan, de que nos cumplan e incorporen nuestros comentarios, críticas y observaciones… nada.

Noveno mito  “Sólo se alcanzará la seguridad si se legalizan las drogas”

Al fin encontramos una argumentación coherente en esta entrega de los diez mitos de la lucha por la seguridad: efectivamente como afirma Poiré, legalizar las drogas no implica una solución, ya que deberíamos de legalizar una serie de prácticas no sólo ilegales sino vejatorias para el ser humano como la trata de personas, la venta de órganos, el tráfico de armas etc.

Lo que es necesario aclarar en este punto es que el Gobierno Federal se niega a dicha legalización debido a que es el carácter de ilegal lo que hace que este tipo de actividades genere grandes ganancias, mientras que una parte amplia de la izquierda (que no toda) se opoen a dicha legalización debido a que no es una opción ética que realmente acabe con el problema, sino que por el contrario podría ampliar la práctica de muchos sectores que, al drograse, nutren no sólo la dinámica del negocio de lo ilegal, sino que contribuyen con su apatía e inacción a la estrategia de represión que el Gobierno Federal emprende en contra de la población en general.

Lo curioso es que el señor Calderón no esté de acuerdo con el señor Poiré (lo que sí que me parece grave), ya que mientras Poiré se afaná en mostrar que es un mito que legalizar el consumo de drogas, no sólo en México sino en otros países, seas una solución, Calderón ha afirmado, en su discurso del viernes 26 de agosto del 2011 que  dirigió a toda la nación ante los acontecimientos ocurridos en Monterrey, que: “Si están decididos y resignados [Estadados Unidos] a consumir drogas, busquen, entonces, alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros, distintos a la frontera con México. Pero esa situación ya no puede seguir igual”.

Entonces ¿legalizar o no legalizar? Ojalá puedan expresar con claridad cuál es la postura del Gobierno Federal ante este dilema, de lo contrario pensaremos que el reclamo a Estados Unidos y la propuesta implícita de legalizar las drogas que ha hecho Calderón son sólo palabras huecas con el afán de fingir un recriminamiento falso a la nación vecina.

Décimo mito  “México es uno de los páises más violentos del mundo”

De nuevo se encuentra aquí una trampa discursiva: una cosa es establecer si México es o no el país más violento del mundo y otra cosa es que porque no lo sea podamos afirmar que en México no hay tanta violencia. Para revolver ambas ideas, el señor Poiré recurre, como ya es costumbre, al recurso del juego de las cifras, y afirma:

“Como país, a pesar del aumento registrado en los últimos años, mantenemos una tasa de homicidios significativamente menor que la de varios países de la región latinoamericana. Aún frente a aquellas experiencias reconocidas en el ámbito internacional por hacer frente a la criminalidad en beneficio de sus comunidades, como es el caso de Colombia, México tiene una tasa de homicidio claramente inferior. Incluso Brasil tiene una tasa de homicidios similar a la de nuestro país.”

¿O sea que podemos dormir tranquilos? ¿qué intenta decirnos el señor Poiré? …¿que podríamos estar peor?

¡Vaya nivel de argumentación! Si bien puede ser cierto que México no sea el país más violento del mundo, lo que sí es inegable es que la violencia ha crecido de una forma celerísima y que eso debe de preocuparnos, y que es argumento suficiente para que se hagan los señalamientos y las denuncias de los responsables de dicho aumento en la inseguridad.

Así que no se deje convencer : que no seamos los peores en todo el mundo (léase los más jodidos) no implica que no haya elementos para reclamara al Gobierno Federal por su responsabilidad en el aumento de la violencia. De hecho, el razonamiento del señor Poiré implica un  falso silogismo:

Hay países más violentos que México

Algunos afirman que México es uno de los países más violentos del mundo

Luego entonces quienes afirman eso están equivocados y no tienen argumentos

Una cosa más… si fuera  cierto lo que afirma el señor Poiré yo me pregunto ¿Por qué, si México no ha alcanzado los grados de violencia que han alcanzado otros países en América Latina, tenemos que recurrir a medidas mucha más drásticas (estrategia de lucha por la seguridad) que las que se han tomado en otros países? Como que no tiene lógica este argumento.

¿Usted encuentra la lógica? Al primero que lo haga y me lo explique le regalo el último libro de Mario Vargas Llosa

Es así como el señor Poiré cierra su entrega de mitos… con argumentos carentes de lógica, mentiras y razonamientos engañosos ¿Qué clase de nivel de discusión piensa generar así? Ninguno, se trata tan sólo de convencernos, de lograr que abanderemos una guerra que, les aseguro, no es nuestra, por el contrario es una guerra que emprenden en nuestra contra.

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