Los periodistas de La Jornada… ¡a clases de redacción!

Tal vez se deba a la emoción de la fiesta o a que la resaca estuvo muy dura… pero cuántos errores de redacción aparecieron en dos notas de La Jornada del sábado 17 de septiembre de este año.

En la nota “Tres minutos duró la ceremonia en el balcón central de Palacio”, a cargo de Ciro Pérez Silva, aparecen varios “detallitos”:

“La ceremonia del Grito de Independencia, que miles de personas aguardaron por horas bajo la lluvia, culminó en apenas tres minutos. En ese lapso, el presidente Felipe Calderón lanzó desde el balcón central de Palacio Nacional una arenga en la que mencionó a media docena de héroes patrios, sonó la campana de Dolores y dio paso a los juegos pirotécnicos.

[Donde “desde el balcón central de Palacio Nacional” debería aparecer entre comas, ya que es un complemento circunstancial de lugar que se puso antes de su lugar prototípico, de acuerdo con la sintaxis. De no ponerse esas comas, se rompe la unidad entre “lanzó”, el verbo, y “una arenga”, el objeto directo]

Más que sobrio e institucional, el festejo fue breve. Cuatro segundos empleó para nombrar a media docena de personajes de la historia nacional. ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Allende! ¡Vivan Aldama y Matamoros! ¡Viva la Independencia nacional! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!, gritó Calderón para luego ondear la Bandera Nacional.

[En este caso aparece un problema gravísimo: no hay sujeto “Cuatro segundos empleo” ¿quién? ¿el festejo? Desafortunadamente el único antecedente que puede cumplir la función de sujeto es el festejo, pero el sujeto de la acción es Felipe Calderón. Además, antes de enunciar la cita textual de las palabras de Calderón deberían aparecer dos puntos y no punto y seguido]

Quizá por la lluvia o las medidas de seguridad que dispuso el Estado Mayor para acceder al Zócalo capitalino, éste mostraba grandes huecos y si bien fueron más nutridas las ¡vivas! que con las que los presentes respondieron a cada una de las que lanzó el Presidente, las pausas entre una y otra fueron llenadas con silbidos y ofensas a Calderón.

[El problema de queísmo es más que evidente: debería decir los vivas con los que, no “que con las que”. Admito que aún no he terminado de rastrear la manera correcta de referirse a los vivas, pero me parece que no se les debe referir en femenino, aunque puedo equivocarme]

Acompañado por su esposa Margarita Zavala, los presidentes del Senado, el panista José González Morfín, y de la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, observó por unos instantes el cielo cubierto por luces multicolores, para, posteriormente, recorrer las salas superiores de Palacio Nacional y saludar de mano a los presentes.

[De nuevo el problema de ausencia de sujeto para el verbo principal de la oración]

[…]

Tras la ceremonia, en la que, como el año anterior en San Miguel Allende, se escucharon silbidos y claras imprecaciones a la figura presidencial, descendió por la escalinata principal hacia el Patio Mariano, donde lo aguardaban unas 4 mil personas, quienes previamente habían degustado pequeñas muestras de chiles en nogada, tortas de lomo y empanadas.”

[¿Quién descendió? En la estructura de la lengua española el sujeto debe aparecer, a menos que se haya mencionado anteriormente y de manera cercana]

Arturo Jiménez no se queda atrás… ya que en su crónica (referente al mismo tema) también comete varios errores:

“La escasa asistencia de entre 30 mil y 35 mil personas al ritual celebratorio por el aniversario 201 del Grito de inicio de la Independencia, fue uno de los aspectos más destacados de la lluviosa noche del jueves pasado en el Zócalo capitalino. Una asistencia considerada histórica por algunos, pues representó la mitad de lo esperado, o más bien, del límite máximo que se permitiría ingresar.

[Primero: Celebratorio no existe… en todo caso debe decir del ritual de celebración. Segundo: A este periodista no le falta el sujeto… ¡sino el verbo! “Una asistencia considerada histórica por algunos”… ¿qué?]

[…]

Ello pese a que ahora, después de que integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas quitaron su plantón del Zócalo tras una negociación con autoridades federales y locales, éstas invitaron a la ciudadanía a participar en los festejos, a diferencia de los llamados de 2010 a mejor celebrar en casa y ver la ceremonia por televisión.

[Pese a que usted y yo comprendemos la idea, es evidente que el párrafo desluce por la falta del arte de la redacción]

[…]

Aunque existiría una cuarta, poco referida en las reflexiones ciudadanas en las redes sociales, de carácter cultural: el proceso de expropiación y desmantelamiento, en los últimos años, de lo que fue una verdadera fiesta cívica popular y que, a su vez, de algún modo, había logrado marcar distancia de la fiesta cívica oficial y desarrollar, en las calles y en el Zócalo, uno de los festejos fundamentales para la identidad cultural urbana, chilanga.

[De nuevo falta un verbo: debería decir poco referida en las reflexiones ciudadanas que han aparecido en las redes sociales]

[…]

Afuera se quedaron la venta de sombreros, gorros, bigotes, banderas, silbatos, rebozos, aerosoles y antojitos tradicionales. Y adentro, casi en la asepsia: Televisa y Tv Azteca sobre todo, apostados en su montaje hasta en las azoteas de los edificios del gobierno de la ciudad; un enorme escenario con cantantes como Pedro Fernández y Maribel Guardia, acompañados de mariachis y arropados por todo el poder y estrechísima visión del mundo de la industria de los espectáculos. ¡Creamos en México, viva México!, insistían los animadores, sin dar argumentos, desde su gran plataforma y las megapantallas.

[En realidad, afuera se quedaron los vendedores… no las ventas]

Adentro quedaron también los 30 mil o 35 mil asistentes, la gran mayoría de familias de sectores populares, quienes no pudieron comprar los alimentos ni la utilería para su, por ahora disminuida, emotiva teatralización nacionalista. Para ellos lo fundamental parecía ser su singular interpretación y visión de la suave patria, que ahora les han convertido en áspera.

[Señores, sin verbo, en la lengua española no hay oración. Debería decir la gran mayoría de las familias asistentes pertenecían a los sectores populares]

Empapados porque tampoco podían ingresar paraguas ni había casi vendedores de hules o impermeables de 10 pesos, también coreaban, gritaban y respondían las arengas televisadas. Pero para aquellos el momento más importante aún era, así se observó: el Grito, el Himno Nacional, la Bandera, los fuegos artificiales, la banda de guerra, la banda de música, y el relajo.

[¿Ni había casi? Lo correcto es decir casi no había. Luego, el uso de los dos puntos en este caso es totalmente incorrecto, pues no es necesario introducir una enunciación. Para colmo olvidaron la regla básica que indica que en una enumeración nunca se utiliza coma antes del último elemento, pues para eso se utiliza la conjunción “y”.]

[…]

Era el preámbulo al Grito. Un señor joven abrazaba emocionado a su hija e hijo, de unos ocho y 10 años, mientras los tres cantaban el Himno Nacional. El señor les había señalado a los pequeños: Por ahí, por donde está la bandera [pendón guinda] con el águila, por ahí aparecerá. Y la niña gritó, entre los diversos gritos de sus vecinos: ¡Ya, Calderón, ya sal!

[Es básico… toda publicación unifica la manera en la que presenta guarismos y cifras; en este caso no lo hicieron. Aparece ocho con letra, diez con número… ¡qué barbaridad!]

Debido a los errores básicos y el mal uso de verbos y sujetos, no queda más que recomendar a La Jornada que promueva unas clases básicas de redacción para sus periodistas.

Taller para quienes están haciendo su tesis

Comité Cerezo México

Revista Revuelta

Convocan al taller:

Para redactar una tesis

Objetivo del taller: Guiar a través de las sesiones a los asistentes en el proceso de redacción de su tesis, al mismo tiempo que se les brindan una serie de herramientas metodológicas, estructurales y de redacción que faciliten el trabajo.

Duración: 52 horas con sesiones de cuatro horas una vez a la semana

Horarios: Lunes 10 a 2 pm

Lugar: Cafetería del Comité Cerezo México

Cupo: 15 personas

Requisitos: Para participar en este taller los interesados deben tener ya un proyecto de tesis, además deben tener avanzado el proceso de investigación, así como de redacción. No se aceptará a personas que no tengan un proyecto y un asesor definido. Las tesis deben abordar aspectos de humanidades o ciencias sociales.

Inscripciones al correo: comitecerezo.educacion@gmail.com, a donde deben mandar los siguientes datos:

Nombre

Edad

Carrera

Título tentativo de la tesis

Estado de la tesis

Temario

1 Sesión: Definición de una tesis

Características fundamentales

Partes que la componen

Líneas de trabajo que nutren un trabajo de tesis

Esquema general de la tesis, cronograma y anteproyecto

El problema de ordenar y plasmar una investigación

2 Sesión: Estructuras de las tesis

Orden del conocimiento

Orden de una investigación

Relación de las partes con el todo

Expresión de la totalidad de un fenómeno

Redactar la realidad

3. Sesión: Los métodos de trabajo para desarrollar la redacción

Árbol de ideas

El cubo

El mapa mental

4 Sesión: Los tipos de escritura y sus funciones

La narración

La descripción

La argumentación

Comparación contraste

Explicación y exposición

Falacias

5. Sesión Los tipos de escritura en la tesis

La descripción y la narración: El estado de la cuestión

6. Sesión

Descripción y argumentación: La metodología

7 Sesión

La argumentación: El plato fuerte

8 Sesión: Uniendo reatazos

Métodos para construir hilación y congruencia interna en un texto

Marcadores textuales

Esquemas de transición

Microtextos

9. Sesión: Para evitar una mala redacción

Uso de oraciones y sintaxis simple

Uso correcto de los párrafos

Evitar algunos vicios

10 Sesión: A pulir la tesis

Técnicas de autorevisión

11 Sesión: Revisión de los proyectos y sus avances

12 Sesión: Revisión de los proyectos y sus avances

13 Sesion: Revisión de los proyectos y sus avances

Debido a que es este un taller y no una clase normal, se requiere una fuerte participación y compromiso de los asistentes, quienes deberán cumplir metas durante cada semana con respecto a su proyecto específico.

Ahhh qué maestros los del CCH Vallejo

Hace pocos días me encontré un video que aborda la problemática que se ha suscitado en el plantel CCH Vallejo. Es cierto que el título del video, hecho por los propios estudiantes, contiene algunos errores, ya que no pone acento en las palabras últimos y días, además de usar indistintamente mayúsculas y minúsculas. Asimismo, es posible encontrar algunos errorcillos en la narración de los alumnos… pero ¿qué se puede esperar de los alumnos si los maestros comenten errores aún más graves?

Por ejemplo, entre el lapso del video que va del minuto  1:40 al 2:10, uno de los maestros se atreve a aseverar que alguien más debe grabar al compañero que está grabando “para que sea retroactivo”. Dudo mucho que el maestro conozca el significado de la palabra retroactivo, que implica que un hecho obra sobre lo pasado. Seguramente el maestro deseaba expresar que los hechos fueran recíprocos. Líbrenos el señor de descubrir si este es el flamante maestro de español o redacción de los alumnos del CCH.

Enseguida podemos corroborar que a los maestros también les vendrían bien unas clases de lógica, no sólo para darle coherencia a su discurso, sino para que tengan coherencia en su actuar, ya que -no se a ustedes- a mí me parece completamente contradictorio que un maestro convencido (tal y como lo afirma en los minutos 4:19-4:22) de que “no se puede dar espacio a toda la gente” participe, como él mismo afirma, en el MAES (Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior), un movimiento que lucha contra la lógica de las autoridades de no darle espacio a todos los aspirantes.

Habría también que recuperar las olvidadas clases de retórica para que los maestros distinguieran una conclusión de una invitación y de una propuesta. Pues como se puede apreciar en el lapso que va del minuto 4:50 al 5:00 la diferencia no es clara para todos los profesores.

Por último qué tal con la nueva subclasificación de ninis que otro profesor nos ofrece en el minuto 17:33, cuando afirma que “no queremos ninis universitarios”. Yo entiendo que nini sea una palabra reciente, pero me parece imposible que el maestro no comprenda que, si nini es la palabra con la que se define al joven que ni estudia ni trabaja, pueda haber ninis universitarios.

Aún más grave que la evidente falta de preparación de algunos maestros es el hecho de notar que la dinámica de control social que el Estado Federal ha aplicado en contra de las organizaciones sociales haga una aparición sólida en las universidades. Me refiero al viejo cuento chino de fingir una confrontación entre un mismo grupo para atacar a la población organizada: lo mismo ocurrió en la última embestida de las autoridades de la FFyL por recuperar el auditorio Ché Guevara. Una cosa es cierta: las autoridades han notado una cosa; existen varios grupos que, con bandera de trabajo político, se han acomodado y viven de los changarros que acomodan en las diversas escuelas de la UNAM. Pero esto no quiere decir que todos los grupos que tienen algún proyecto económico vivan de él, por el contrario existen grupos que, por medio de este tipo de proyectos, mantienen el trabajo político que hacen.

A las autoridades les viene bien generalizar a todos y mostrar a los activistas como unos vividores; después articulan a sus grupos cercanos para fingir una confrontación de gente de la comunidad contra los grupos organizados que les son incómodos…

Esta es una política que atacará con todas sus fuerzas a muchas de las gentes que de manera organizada mantienen trabajo político. Siempre habrá un grupo de “tontos útiles” que se preste a desprestigiar a la gente que sí trabaja, no obstante a cambio tendrán que asumir la responsabilidad que tienen por coadyuvar (con o sin intención) a atacar y permitir que, sin ningún costo político, las autoridades desarticulen al movimiento estudiantil. Por eso, ahora más que nunca nuestra capacidad de análisis y reflexión debe estar alerta.

Para cerrar con broche de oro: La despedida de Poiré

 

Como tal vez muchos ya sepan Alejandro Poiré se retira de su cargo como Vocero en Materia de Seguridad para asumir el cargo de Director del CISEN.

Como si no hubiera sido suficiente con la serie de mentiras y verdades a medias que difundió mientras sostuvo ese cargo, el día de hoy, en su discurso de despedida afirmó:

“En la tarea, señor Presidente, bajo su mandato y su guía, dimos espacio a una instancia novedosa de comunicación permanente y con la sociedad. En ella, contamos con la apertura, el respaldo y la crítica de medios de comunicación, analistas, reporteros, comunicadores y ciudadanos interesados.”

Para todos aquellos que lo hayan olvidado, la comunicación implica, necesariamente un emisor y un receptor. También implica un proceso de reciprocidad en el que quien era hablante se vuelve oyente. No obstante si ustedes revisan, Alejandro Poiré inauguró una forma de comunicación en la que la principal característica es el monólogo:

En su blog, en un principio, ni siquiera existía la posibilidad de dejar comentarios; después esta opción fue agregada, pero de ninguna manera se pueden observar otros comentarios. ¿A eso le llamamos comunicación?  Yo he leído y escuchado al señor Poiré,  incluso he criticado y respondido algunos de sus planteamientos, pero nunca me he comunicado con él.

Llamar instancia novedosa de comunicación al uso de tecnologías que desde hace tiempo se utilizan me parece, sinceramente, un discurso ramplón y hueco. Además, el señor Poiré olvida que la mayor parte de nuestra sociedad no tiene acceso al internet, así que su comunicación… en realidad está dirigida tan sólo a una parte de la sociedad.

Por último dónde podemos consultar las críticas de los medios de comunicación, analistas y ciudadanos interesados que tanto aprendizaje brindaron al señor Alejandro Poiré.

Lo que es cierto es que en el trabajo de Poiré pudimos observar la política discursiva del Estado para justificar la guerra que ha desatado en contra de toda la sociedad: para convencernos de que su idea de seguridad y bienestar es la correcta, pero como el sol no puede taparse con un dedo… aún quedan quienes ven que existen muchas anomalías e inconsistencias en la supuesta lucha por la seguridad.

 

Ando, iendo: sobre los gerundios

La mayor parte de las personas solemos abusar del uso de los gerundios. Generalmente la gente me pregunta cómo se usa correctamente un gerundio… y para satisfacer las altas demandas he escrito este post.

En realidad el gerundio (junto con el participio y el infinitivo) es un verboide, lo que quiere decir que no tiene la función plena que suelen tener los verbos. La mayoría de las veces cometemos errores al usarlos debido a que los sustituimos por el uso de verbos plenamente conjugados.

No obstante el abuso de los gerundios suele ser tan común que hasta al mejor cazador se le van las liebres. A continuación revisaremos los usos inadecuados del gerundio que son más frecuentes:

1.  El uso de gerundio para indicar posterioridad

Muchas veces utilizamos un gerundio para expresar una acción que sucedió con posterioridad a la acción principal, por lo que también suelen expresar consecuencia o efecto:

“Han aprobado, en lo general, la Ley de Seguridad, resultando afectados los derechos humanos”.

“Las lluvias han sido muy prolongadas inundando gran parte del DF”

En estos casos sería correcto decir: Han aprobado, en lo general, la Ley de Seguridad Nacional, hecho que afectará los derechos humanos y Las lluvias han sido muy prolongadas por lo cual gran parte del DF se ha inundado.

2. El uso del gerundio que se usa para distinguir o calificar una parte del todo

“Hay varios académicos que han abordado este tema, siendo uno de ellos Van Dijk”

En estos casos se recomienda utilizar construcciones como entre los cuales o de los cuales: Hay varios académicos que han abordado este tema, entre los cuales se encuentra Van Dijk

3. Gerundio para calificar un sustantivo

En estos casos utilizamos en gerundio para expresar características de un sustantivo.

“Una caja conteniendo libros” en lugar de decir una caja que contiene libros”

“La vístimas y sus familiares careciendo de la asesoría más mínima se encuentran abandonados” en lugar de Las víctimas y sus familiares, quienes carecen de la mínima asesoría, se encuentran abandonados.

En este trecer uso incorrecto del gerundio vale la pena hacer una aclaracón: existen casos en los que se ha lexicalizado el uso de un gerundio para calificar un sustanivo, en este caso el uso del gerundio es correcto, como en agua hirviendo u hombres trabajando.

Esto nos lleva a decir que si el gerundio existe es porque cumple una función, lo que implica que existen usos correctos del gerundio:

1. En construcciones lexicalizadas como agua hirviendo u hombres trabajando

2. Cuando funciona como adverbio: Acabé la redacción volando

3.Cuando el gerundio aparece en un verbo perifrástico: está llorando

Esperamos que esto resulte útil para evitar los malos usos del gerundio

Agachaditos, cachos y pungos: homenaje lingüístico al Ecuador

Apenas sale uno del Aeropuerto “Mariscal Sucre”, el Pichincha se impone por su hermosura y grandeza. Recuerdas entonces que estás en la tierra de la lengua quichua y que el español de México ha quedado lejos: a través de la comida, la vida cotidiana y el paisaje la riqueza lingüística del lugar se muestra con un esplendor semejante al del Pichincha.

Basta caminar por las calles para contemplar las hermosas figuras de tagua que se transforman en tortugas, ranas y patos; mientras la riqueza gastronómica se despliega en los agachaditos (puestos de comida, que han sido llamados así porque para comer en ellos deben agacharte para mantener la cabeza debajo del techo de lámina): el choclo, las chugchucaras, el moloco, el sancocho y el cuy a la brasa (cuyos) pueden ser aderezados por el ají.

La chacha, el canelazo y el pájaro azul degustan la lengua de aquellos que no pueden resistirse ante las bebidas alcohólicas.

En los pungos los indígenas de las diversos pueblos pueden pasar algunas tardes contando cachos blancos y rojos (chistes) mientras pican platos repletos de habas cocidas y choclo con queso.

Cuando el Inti raini (fiesta del sol o las cosechas) rompe la dinámica de la vida cotidiana, se recuerda el sentido de la chacana  y el pachekutik. Los cantones se preparar para rebosar comida y bebida.

En el Ecuador cualquier cosa que funcione como pinza o clip, es llamada pincho; los niños advierten a sus madres que necesitan un baño urgente con la palabra pischo (equivalente a pipí).

La cortesía, al igual que en el español de México está atravesada por el uso de diminutivos y el alargamiento de la frase por medio de la cual se solicita un favor, pero en Ecuador se agrega un fenómeno: el uso del gerundio: “Me pasas dando la sal por favorcito” “Me ayudas diciendo con la tareita”.

Para referirse a la gente, el fenómeno que encontramos en las clases populares mexicanos de referirse a la gente con algún artículo (“El memo”) se replica en todo nivel socio económico: “Vino la Rosa a contarnos dónde había andado el Pérez”

Por cierto, una visita y la convivencia con la gente me permitió entender un fenómeno lingüístico del que no da cuenta el DRAE: la palabra guacho (que en grandes regiones de México designa a los militares) ha sido explicada, en su origen, como proveniente de la lengua quichua, lo que es correcto. No obstante en el diccionario explican que guacho se heredó de la palabra guauktcho con la que en quichua se designa al niño huérfano. Esto me había hecho pensar que se llamaba así al militar por caracterizarlo como aquel que no tiene madre (lo que parece lógico), sin embargo los ecuatorianos me han sacado de mi error: guacho, palabra que designa a los militares se derivo de la palabra guacho con la que se designa al surco que se hace sobre la tierra en la siembra: los militares son guachos puesto que al formarse semejan los surcos de la tierra.

 

 

“Para matar seis mitos de un tiro” Las mentiras del señor Poiré

En el periodo que abarca de principios de julio a mitad de agosto, Alejandro Poiré publicó en su blog de presidencia seis mitos más (para completar una entrega de diez) que se han creado con respecto a la lucha por la seguridad o guerra contra el narcotráfico. Es necesario advertir que la calidad argumentativa de cada uno de estos mitos deja mucho que desear, no obstante es necesario contestar a ellos, para mostrar nuevamente el uso sistemático de la mentira y el oportunismo discursivo del Estado mexicano.

El quinto mito, de acuerdo con el señor Poiré, es que “El Gobierno Federal favorece a Joaquín “El Chapo” Guzmán y al grupo criminal del Pacífico”. Por segunda vez, el vocero en materia de seguridad tiene razón: el mito es que el Gobierno Federal favorezca al cartel de “El Chapo” Guzmán; la verdad es que no sólo lo favorece, sino que las ligas y lazos que hermanan a importantes figuras del gobierno federal con gente del cártel del Pacífico han obligado a que el Gobierno Federal utilice a las fuerzas armadas para combatir a los cárteles enemigos con el afán de dejar en manos de un solo dueño el inconmensurable negocio de lo ilegal.

Como bien afirma el señor Poiré “Beneficiar a cualquier grupo delictivo, directa o indirectamente, significaría permitir que sus actividades ilegales y violentas queden impunes en detrimento de nuestras familias” que es exactamente lo que el Estado ha hecho con una serie larga de los delitos más graves que ha cometido “El Chapo” Guzmán, lo que explica que, a la fecha, los altos mandos que se vieron involucrados en su fuga de un penal de máxima seguridad sigan libres y sigan, también, vinculados con el cartel.

Para dar “peso” a su argumentación el vocero de seguridad afirma que el cartel del Pacífico ha sufrido grandes golpes  desde la llegada de la administración de Calderón y ejemplifica “Entre los liderazgos fundacionales que han caído destacan Jesús Zambada García, “El Rey”, Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo” e Ignacio Coronel Villarreal “Nacho Coronel”. Por otra parte, las detenciones de Teodoro García Simental “El Teo” y José Manuel García Simental “El Chiquilín”, significaron golpes decisivos a la expansión del grupo delictivo del Pacífico en el estado de Baja California. Asimismo, las capturas de varios integrantes de la familia Nava Valencia y del sucesor de “Nacho Coronel”, Martín Beltrán Coronel “El Águila”, debilitaron la posibilidad de una reconstrucción de la organización del Pacífico en los estados de Jalisco, Nayarit y Colima”.

Lo que no explica Poiré es que cada uno de los ejemplos que ha dado son, ni más ni menos, que gente que, efectivamente, trabajó por largo tiempo con el “Chapo” Guzmán, pero que cuando decidió independizarse de su jefazo fueron tildados de traidores y perseguidos por el mismo cartel del pacífico. Lo curioso y sospechoso es que el Gobierno Federal sea tan eficiente para detener, acribillar y eliminar a los enemigos del cartel al que según ellos no favorecen.

¿No me cree’ Dedíquese una tarde a leer las últimas páginas del libro de Anabel Hernández, Los señores del Narco, en ellos enc ontrará la historia de cada uno de los nombre de los que Poiré habla y comprobará que la historia de estos personajes y las turbulentas relaciones que establecieron  con el actual gobierno federal están documentadas.

Sexto mito “Esta lucha es sólo del Presidente Calderón”

Este mito, más que ser un mito parece un chiste barato del señor Poiré, en el que apela, para destruir una de las consignas que enarboló parte de la población descontenta (“No queremos esta guerra”, “Alto a la guerra de Calderón”), a un ultracorreccionismo lingüístico que raya en lo absurdo. Al igual que el pedante que cuando pedimos un vaso de agua nos advierte “te daré uno con agua, porque no tengo vasos de agua” debido a que ignora que es correcto utilizar la preposición de para generar partitivos genitivos con los que indicamos porciones de alimentos y líquidos; de esa misma manera el señor Poiré hace gala de su pedantería y nos dice: “Es una falacia que el Presidente de México haya actuado solo en la decisión de emprender la lucha por la Seguridad”. ¡Cuánta chocantería hay detrás de estas palabras: ya sabemos que la guerra no es sólo de Calderón, pero como sería demasiado largo poner el nombre de todos aquellos que represantan la clase burguesa en el país, hemos optado por el recurso de referirnos a la guerra de Calderón, donde la palabra Calderón no hace sino simbolizar todo aquello que simboliza la imagen del Presidente en la nación: al Estado en su totalidad, a los empresarios, ricachones o burgueses a quienes les conviene esta guerra. Aceptamos que es este un recurso de generalización, pero no puede ser más tramposo que el del propio Calderón quien se atreve a afirmar que todo México (excepto los delincuentes) están de acuerdo con su estrategia de lucha por la seguirdad; también se atreve a generalizar que en los diálogos por la seguridad la raquítica representación de la sociedad civil habló en nombre de todo México.

Disculpe señor Poiré, esas sí son falacias por generalización, la otra es una frase hecha cuyo carácter lingüístico apela no a un argumento falso sino a un recurso simbólico.

Por cierto, dos cosas: la primera de orden semántico, ya que Poiré afirma que “En una democracia como la nuestra, las acciones del Ejecutivo Federal están orientadas a resolver las demandas y expectativas ciudadanas, así como a afrontar los retos que como nación enfrentamos con base en el principio de responsabilidad compartida con los demás poderes y órdenes de gobierno.” Le aclaro al lector que la democracia nunca en su larga vida como palabra ha significado que para resolver las demandas populares el ejecutivo haga lo que se le pegue la gana ni mate a miles de personas, es decir nada más lejano a democracia que aquellas acciones que dizque para resolver las demandas populares benefician a la clase que ostenta el poder.

Y segundo, tal vez el señor Poiré ignore que la palabra presidente tan sólo se escribe con mayúsculas cuando refiere al presidente actual sin que se haga mención de su nombre, así por ejemplo es correcto escribir “El Presidente niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, ya que como todos saben nos referimos a Felipe Calderón Hinojosa, de la misma manera es correcto decir “El presidente Calderón Hinojosa niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, pero lo que no es correcto es escribir, como el señor Poiré, “Esta lucha es solamente del Presidente Calderón”. Es este un error grave ya que denota la incapacidad de diferenciar un sustantivo con función plena de uno con función determinativa, lo que incluso el señor Poiré habría aprendido si las reformas en materia de educación no estuvieran dirigidas a convertidos en completos imbéciles.

Séptimo mito  “Es una lucha con la que nadie está de acuerdo”

No se cansa este señor de hacer trampa: nadie ha dicho que sea una lucha con la que nadie está de acuerdo, es más ni siquiera hemos afirmado que sea una guerra con la que nadie está de acuerdo, ya que al menos Calderón y toda la clase a la que representa debe de estarlo (si no ¿para qué la habrían echado a andar?, tampoco es que seamos tan mensos, señor Poiré).

Lo que hemos afirmado es que la estrategia de seguridad del presidente Calderón encarna una guerra con la que está de acuerdo tanto el Estado como la clase en el poder, dicha guerra ha sido diseñada para atacar al pueblo y defender los intereses del capital. Así que no mienta: al tratar de frenar la guerra de Calderón tratamos de frenar una estrategia de una clase que evidentemente está de acuerdo con dicha estrategia, como usted mismo lo ha ejemplificado:

“Distintos líderes sociales se han unido, desde una perspectiva crítica, a la lucha por este anhelo de todos. Algunos de ellos inclusive han sido víctimas de la violencia criminal, como la señora Isabel Miranda de Wallace. Su exigencia de justicia ha sido una motivación permanente para que todas las autoridades demos cumplimiento a nuestras obligaciones.

Líderes empresariales, como el señor Juan Manuel Hernández Niebla, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en Tijuana, ha reconocido la reducción de la violencia en el municipio, como resultado de la coordinación entre gobiernos federal, estatal y municipal, así como con la sociedad civil. Como resultado de una lucha que todos, ciudadanos y autoridades, han hecho suya. De la que iniciativas sociales como “Tijuana Innovadora”  han dignificado la vida comunitaria.

Asimismo, la Cámara de Industria de Transformación (CAINTRA) y el Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León (CCINLACC)  están convencidos de combatir la criminalidad, fortalecer la denuncia ciudadana y la presencia de la autoridad federal. Una de sus principales exigencias es que las corporaciones locales de seguridad aceleren sus procesos de depuración y certificación.”

Octavo mito “El Gobierno no escucha críticas”

Aquí sí, el señor Poiré ha apuntado un fenómeno real. Solemos afirmar que el Gobierno no escucha críticas, lo que dicho así “a secas” puede resultar una afirmación falsa.

Efectivamente el Gobierno escucha las críticas, las denuncias y los argumentos que hemos lanzado en contra de su estrategia, de hecho les pone mucha atención… lo que no hace el Gobierno es atender e incorporar nuestras críticas en su práctica concreta, porque simplemente las propuestas que aportan nuestras críticas no nutren los intereses de esta guerra.

Es cierto, como dice el señor Poiré que “ La Estrategia Nacional de Seguridad se ha nutrido de la opinión de la madre de familia que ha perdido un hijo al fenómeno de las adicciones, del ciudadano que ha sido víctima del crimen organizado, del dirigente social que desea ver el fin de la impunidad y poder actuar con mayor libertad, del líder empresarial que le interesa un entorno más seguro para sus trabajadores” pero tan sólo lo ha hechop con la finalidad de comerse su discurso e integrarlo al propio discurso oficial.

De ahí que Calderón hubiese cambiado la palabra guerra por la palabra lucha, o que se haya referido a su preocupación por construir , en el país,  “paz con justicia y dignidad” lo que muestra la manera vacía y tramposa en la que incorporan aspectos discursivos de la izquierda para atenuar su discurso de derecha.

De que nos escuchan, nos escuchan, de que nos cumplan e incorporen nuestros comentarios, críticas y observaciones… nada.

Noveno mito  “Sólo se alcanzará la seguridad si se legalizan las drogas”

Al fin encontramos una argumentación coherente en esta entrega de los diez mitos de la lucha por la seguridad: efectivamente como afirma Poiré, legalizar las drogas no implica una solución, ya que deberíamos de legalizar una serie de prácticas no sólo ilegales sino vejatorias para el ser humano como la trata de personas, la venta de órganos, el tráfico de armas etc.

Lo que es necesario aclarar en este punto es que el Gobierno Federal se niega a dicha legalización debido a que es el carácter de ilegal lo que hace que este tipo de actividades genere grandes ganancias, mientras que una parte amplia de la izquierda (que no toda) se opoen a dicha legalización debido a que no es una opción ética que realmente acabe con el problema, sino que por el contrario podría ampliar la práctica de muchos sectores que, al drograse, nutren no sólo la dinámica del negocio de lo ilegal, sino que contribuyen con su apatía e inacción a la estrategia de represión que el Gobierno Federal emprende en contra de la población en general.

Lo curioso es que el señor Calderón no esté de acuerdo con el señor Poiré (lo que sí que me parece grave), ya que mientras Poiré se afaná en mostrar que es un mito que legalizar el consumo de drogas, no sólo en México sino en otros países, seas una solución, Calderón ha afirmado, en su discurso del viernes 26 de agosto del 2011 que  dirigió a toda la nación ante los acontecimientos ocurridos en Monterrey, que: “Si están decididos y resignados [Estadados Unidos] a consumir drogas, busquen, entonces, alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros, distintos a la frontera con México. Pero esa situación ya no puede seguir igual”.

Entonces ¿legalizar o no legalizar? Ojalá puedan expresar con claridad cuál es la postura del Gobierno Federal ante este dilema, de lo contrario pensaremos que el reclamo a Estados Unidos y la propuesta implícita de legalizar las drogas que ha hecho Calderón son sólo palabras huecas con el afán de fingir un recriminamiento falso a la nación vecina.

Décimo mito  “México es uno de los páises más violentos del mundo”

De nuevo se encuentra aquí una trampa discursiva: una cosa es establecer si México es o no el país más violento del mundo y otra cosa es que porque no lo sea podamos afirmar que en México no hay tanta violencia. Para revolver ambas ideas, el señor Poiré recurre, como ya es costumbre, al recurso del juego de las cifras, y afirma:

“Como país, a pesar del aumento registrado en los últimos años, mantenemos una tasa de homicidios significativamente menor que la de varios países de la región latinoamericana. Aún frente a aquellas experiencias reconocidas en el ámbito internacional por hacer frente a la criminalidad en beneficio de sus comunidades, como es el caso de Colombia, México tiene una tasa de homicidio claramente inferior. Incluso Brasil tiene una tasa de homicidios similar a la de nuestro país.”

¿O sea que podemos dormir tranquilos? ¿qué intenta decirnos el señor Poiré? …¿que podríamos estar peor?

¡Vaya nivel de argumentación! Si bien puede ser cierto que México no sea el país más violento del mundo, lo que sí es inegable es que la violencia ha crecido de una forma celerísima y que eso debe de preocuparnos, y que es argumento suficiente para que se hagan los señalamientos y las denuncias de los responsables de dicho aumento en la inseguridad.

Así que no se deje convencer : que no seamos los peores en todo el mundo (léase los más jodidos) no implica que no haya elementos para reclamara al Gobierno Federal por su responsabilidad en el aumento de la violencia. De hecho, el razonamiento del señor Poiré implica un  falso silogismo:

Hay países más violentos que México

Algunos afirman que México es uno de los países más violentos del mundo

Luego entonces quienes afirman eso están equivocados y no tienen argumentos

Una cosa más… si fuera  cierto lo que afirma el señor Poiré yo me pregunto ¿Por qué, si México no ha alcanzado los grados de violencia que han alcanzado otros países en América Latina, tenemos que recurrir a medidas mucha más drásticas (estrategia de lucha por la seguridad) que las que se han tomado en otros países? Como que no tiene lógica este argumento.

¿Usted encuentra la lógica? Al primero que lo haga y me lo explique le regalo el último libro de Mario Vargas Llosa

Es así como el señor Poiré cierra su entrega de mitos… con argumentos carentes de lógica, mentiras y razonamientos engañosos ¿Qué clase de nivel de discusión piensa generar así? Ninguno, se trata tan sólo de convencernos, de lograr que abanderemos una guerra que, les aseguro, no es nuestra, por el contrario es una guerra que emprenden en nuestra contra.

El problema es de que… queísmo y adequeísmo

He notado que algunas personas se preguntan y buscan acerca del fenómeno del queísmo y dequeísmo. Estos suelen ser errores en el uso de la preposición de y el pronombre relativo que, ya sea porque debemos usarlos y no lo hacemos o porque los usamos cuando no son necesarios.

Dequeísmo: Error que consiste en el uso indebido de la construcción “de que” cuando no es necesaria:

El problema es de que no llegaste a tiempo (incorrecto)

El problema es que no llegaste a tiempo (correcto)

El dequeísmo es un fenómenos muy común en el habla popular, sin embargo en la escritura es necesario evitarlo.  Este error solemos cometerlo cuando vamos a utilizar oraciones completivas u oraciones sustativas de objeto directo o predicado nominal.

Me han dicho de que no sabes cómo llegar (donde no sabes cómo llegar es el objeto directo de la oración principal: me han dicho), lo correcto es  me han dicho que no sabes cómo llegar.

Es normal que, para quienes no dominan los conocimientos gramáticos, sea complicado identificar cuándo no se debe usar. Un consejo es que una vez que hayan redactado algo busquen la construcción “de que” en su texto, si encuentran alguna traten de quitar el “de que”, si la oración conserva su sentido, es necesario eliminar el ” de que”.

Queísmo: Error que consiste en eliminar una preposición (sobre todo la preposición de) cuando sí debe usarse. Estos errores no son tan frecuentes como el dequeísmo, de hecho a veces suelen presentarse porque el escritor piensa que si pone la preposición caerá en el error del dequeísmo, pero no es así.

Es hora que me escuchen (incorrecto)

Es hora de que me escuchen (correcto)

Tengo miedo que les pase algo (incorrecto)

Tengo miedo de que les pase algo (correcto)

Una de las formas para saber si ese “de” va o no en nuestra oración es pasar la oración a una interrogación, por ejemplo

¿De qué es hora?

¿De qué tengo miedo?

Si necesariamente recupero el “de” en la pregunta, quiere decir que es necesario ponerlo. A diferencia de la construcción el problema es de que (dequeísmo) donde la pregunta sería ¿cuál es el problema?, en donde no recupero la preposición de .

No revuelvan las cosas

Para la argumentación de la falsedad del cuarto mito ” la solución a la violencia está en pactar con los criminales”, el señor Poiré revuelve dos ideas con el objetivo de convencernos sólo de una de ellas: nadie necesita convencerse de que no hay que pactar con los criminales, nadie en su sano juicio haría esta propuesta. Es más, los criminales suelen estar tan señalados en una sociedad que no es necesario explicar por qué son malos o por qué no hay que pactar con ellos. ¿A qué viene entonces este cuarto mito? Bueno, es que el señor Poiré aprovecha  el hecho de que cualquiera de por cierto el  hecho de que pactar con los militares no es una salida para pegar ahí otra idea: la de evadir el confrontar al crimen. Y efectivamente confrontar al crimen suena bien; de hecho es el trabajo de las autoridades. No obstante la trampa se oculta en el hecho de que Poiré y todo el Estado en su conjunto postulan que la única forma de confrontar al crimen es la guerra que ellos diseñaron y que ha traído tanto daño para el pueblo en general.

Por asociación de ideas Poiré espera, al revolver las ideas, que todos supongamos que no aceptar la estraegia que ellos ofrecen como la única manera que existen  de enfrentar al crimen (militarización, muerte de civiles etc.) sea equiparado a proponer pactar con los criminales. No nos dejemos engañar: son dos cosas distintas. Una cosa es pactar con los criminales y otra cosa es criticar la inefizar guerra contra el narcotráfico que viola sistemáticamente los derechos humanos.

Además ¿quién es el que en la realidad concreta ha pactado con el narco? Si alguien ya ha revisado el libro de Los señores del narco (que he recomendado una y otra vez) habrá notado que hay grandes funcionarios públicos que dicen combatir al crimen organizado y no estar dispuestos a pactar con ellos aunque en sus actos concretos lo han hecho en varias ocasiones. ¿De qué se trata entonces?

También buscan convencernos citando como ejemplo el caso de Palermo en Italia, cuando el señor Poiré sabe bien que las condiciones contextuales de Italia y México son muy diferentes, de tal suerte que es imposible aplicar como receta lo que se hizo en Italia en otro país cuyas dimensiones, población y características son abismalmente distintas.

Por último bien advierte el señor Poiré que  “Nadie que haya sido víctima de alguno de estos delitos indecibles, estaría dispuesto a pactar con su agresor”, entonces ¿por qué espera que las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos que el Estado ha cometido a través del ejército y sus grupos paramilitares estén dispuestas a pactas con su agresor, el Estado? ¿Por qué espera que las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales, de las desapariciones forzadas y la tortura que han cometido los militares que según deben protegernos estemos dispuestas a seguir trabajando con ese ejército que mata y desaparece a civiles?

Es más… ¿por qué espera que estemos dispuestos a pactar con un Estado que permite que esas violaciones a los derechos humanos ocurran mientras pacta con los verdaderos criminales?

Lo que es peor ¿por qué esperan que creamos tantas mentiras?

ya de perdida… ¡que se pongan de acuerdo!

Ni siquiera el señor Poiré tiene claro el tercer mito. ¡Así no se puede informar ni discutir! Si usted se fija, el título del tercer mito que se encuentra en el blog de la presidencia dice “Falso que la presencia de las autoridades detone sistemáticamente la violencia”, mientras que, si usted mira el video, se afirma que el mito es que “la estrategia nacional de seguridad desata la violencia”, y para acabar de revolvernos a todos, el señor Poiré trata de convencernos de la falsedad de dicha violencia afirmando que la neutralización de los líderes criminales no muestra que se aumente la violencia al ejecutarlos, detenerlos o abatirlos. ¡Esto no tiene ni pies ni cabeza!

Así pues comienzo por preguntarme cuál es el mito que buscan desmentir:

1 ¿Que la presencia de las autoridades detona sistemáticamente la violencia?

No recuerdo que nadie haya afirmado algo así, tal vez se ha afirmado que la corrupción de la autoridades, las violaciones a los derechos humanos que cometen y su abuso de autoridad encarnan una política de violencia sistemática.

2 ¿Que la estrategia Nacional de seguridad desata la violencia?

Eso no sólo se ha dicho, sino que ha sido sostenido por varias organizaciones de defensa de derechos humanos

3. ¿Que la captura o ejecución de los criminales desata la violencia?

Habrá que recordarle al señor Poiré que, como el mismo ha afirmado, la captura o ejecución de criminales es apenas un aspecto de la estrategia de seguridad, así que no podemos evaluar si ésta desata o no más violencia partiendo sólo de las cifras que arroja la implementación de uno de sus componentes. Nuevamente han querido engañarnos con la estrategia del juego de cifras.

Me parece que, de todo lo que mencionó el señor Poiré, lo más grave es que nieguen que su estrategia de seguridad desate violencia, así que es en este argumento en el que me voy a centrar.

El primer argumento del vocero consiste en mostrar que los narcotraficantes y los criminales organizados siempre han sido violentos, que dicha violencia estaba presente desde antes, por lo que no es responsabilidad única de la administración de Calderón. Pero lo que sí es responsabilidad de su administración es la escalada de violencia. Si bien es cierto que ya antes se vivía violencia en México, nunca había alcanzado los índices y las cifras que se han observado durante el sexenio de Calderón. Y hasta donde sé, el presidente es responsable de lo que ocurre en el país que gobierna, al menos, durante su administración.

Otra cosa de la que sí es responsable Calderón, es de la larga lista de civiles que han sido asesinados, ejecutados, desaparecidos, torturados o agredidos con cualquier otra violación a los derechos humanos cometida por parte de los militares que él ha despalzado en el territoriso mexicano  (si desea ver esta información documentada consulte el comentario al segundo mito).

El señor Calderón también es responsable de ignorar todas las recomendaciones y advertencias que le han hecho saber que a mayor militarización mayor aumento de violaciones a los derechos humanos y de violencia. No sólo de eso, Calderón es responsable del desempleo, la falta de seguro social, así como la violación sistematica al derecho a la alimentación y a la educación del que somos víctimas gran parte de los habitantes de este país: eso también es violencia. Preponderar con presupuesto y esfuerzo un plan de seguridad nacional en lugar de atender las necesidades básicas para la vida digna de la población es violencia.

Y sí, la estrategia de seguridad desata violencia, una violencia planificada por el mismo Estado para aterrorizar a la población en general. A esa violencia la conocemos como guerra contra el pueblo.

Pero, ¿para qué cansarlos más? Le voy a demostrar al vocero de seguridad del Gobierno de Calderón, que han sido sus propias palabras las que han nutrido la idea (que no el mito) de que su estrategia de seguridad genera más violencia. Basta con que se revisen estas dos notas que me parecen reveladoras.

Los derechos humanos un precio a pagar

Y, aquí, las palabras de García Luna contradiciendo a Poiré

Ya de perdida… ¡que se pongan de acuerdo!

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