Archive for “Para expresarte mejor” (Redacción)

El mensaje de Calderón: ejemplo del uso incorrecto de la conjunción “y”

A mi parecer, lo único para lo que sirve el mensaje de año nuevo de Felipe Calderón es para recordarnos que no piensa cambiar su estrategia de guerra contra el pueblo. Como plus bien puede ser utilizado para mostrar el mal uso que se puede hacer de la conjunción “y”.

Las conjunciones son categorías sintácticas (aunque algunas veces pueden estar cargadas de algún significado y, por lo tanto, tener una función semántica) que sirven para establecer relaciones entre categorías semánticas semejantes, o bien para establecer relaciones jerárquicas entre construcciones. Por lo tanto funciona como un nexo, no obstante sus funciones son tan usadas en el español que, en realidad, existen muchas excepciones en las reglas que restringen su uso.

Uno de los errores más comunes es el uso de la conjunción “y” es poner comas en donde no deben utilizarse (he aquí tan sólo una de las reglas más importantes para el uso de “y”):

Una coma nunca se pone antes de una conjunción “y” que está enlazando  el último de varios elementos similares.

Es esta última norma la que más problemas ocasiona debido a que no siempre la conjunción “y” se encuentra enlazando elementos similares o construcciones similares, en estos casos el uso de la coma es obligatorio. Tratemos de ilustrar lo dicho con una cita del mensaje de Calderón:

“Mexicanas y mexicanos:

Muy buenas noches.

Me da mucho gusto saludarles en este inicio de año, [1] y en nombre de mi esposa Margarita, [2] y de mis hijos: María, Luis Felipe y Juan Pablo, [3] y en el mío propio, quiero desearles a ustedes y a su familia un muy feliz y próspero 2012.”

La coma que se ha utilizado en el caso [1] es correcta y es un buen ejemplo de cómo se utiliza correctamente la coma antes de la conjunción “y”. De no haber puesto esa coma esa conjunción estaría uniendo “en este inicio de año” (complemento circunstancial de tiempo) y “en nombre de mi esposa” que evidentemente no es un complemento circunstancial de tiempo.

La coma del caso [2] es completamente incorrecta. La conjunción “y” al enlazar elementos iguales tan sólo se utiliza, y siempre sin coma, antes de poner el último elemento. En este caso la conjunción ha sido utilizada para enlazar los elementos en nombre de quien se da el saludo, en este caso sería “mi esposa”, “mis hijos” y “en el mío propio”. Así pues el segundo elemento no tiene que llevar  “y” antes de la expresión “de mis hijos”.

La coma del caso [3] es correcta, pese a que la regla dice que una coma nunca se pone antes de la “y” que introduce el elemento final de una lista de elementos iguales, porque en este caso esa coma no obedece a la enunciación de elementos iguales, sino que separa la especificación de quiénes son los hijos, que es una especie de paréntesis aclarativo en la construcción.

También es importante decir que la abundancia del uso de la conjunción “y” es característica de la lengua hablada (no tanto de la escrita) y del habla popular (por eso los niños, durante el periodo en que se están apropiando de las estructuras narrativas suelen contar de la siguiente manera: “y salimos al recreo y nos peleamos y luego él me pego y llegó la maestra…”). Sinceramente es de extrañar que en un discurso formal aparezcan problemas con el abuso de la conjunción “y”, pero es entendible en tanto Calderón quería darle un “tono” familiar al mensaje, aunque eso no cambie el hecho de que no convence a nadie con sus mentiras.

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El Gobierno Federal y la “neolengua”

“Lo que no puedes ni ver… en tu casa lo has de tener”

¿Qué habría pensado George Orwell si hubiera podido darse cuenta de las similitudes de las sociedades capitalistas con la sociedad de su novela, 1984?

Lo digo porque las tres máximas del Partido me hacen pensar, necesariamente, en México:

  1. La guerra es la paz. ¿No es acaso el argumento por medio del cual Calderón ha tratado de convencernos de que es sólo por medio de esta guerra que ha arrojado, por lo menos, 50 000 muertos que lograremos la tan ansiada paz social?, aunque nadie sepa con claridad cómo es que eso ha de ocurrir.
  2. La esclavitud es la libertad.  Lo que me hace pensar en la “libertad capitalista” que tan sólo consiste en tener la libertad de decidir si uno quiere morir de hambre por no trabajar o si quiere morir de hambre con la pequeña ventaja de poder elegir en qué trabajo nos esclavizaremos, mientras, igual, morimos de hambre.

Es evidente que con esta frase Orwell intentó hacer una fuerte crítica a la URSS, para la que, como para cualquier sistema socialista, la libertad no es sinónimo de libertinaje, sino de reconocer las necesidades sociales y determinar los actos individuales de acuerdo con esas necesidades, lo que, es entendible, escandalizó la moral pequeño burguesa y burguesa que cree que, por el hecho de acumular todo el dinero del mundo, pueden hacer lo que “se les hinche su gana”, diría mi abuela.

  1. La ignorancia es la sabiduría. ¿Cómo les quedó el ojo? Resulta que, aunque nosotros lo ignoráramos (lo que nos hace muy sabios), las reformas a la educación que ha promovido la SEP no buscan hacer imbéciles a los niños, sino aumentar su sabiduría… y nosotros tan mal pensados.

Es increíble ver como todo aquello que les escandalizó de las sociedades socialistas a los nobles capitalistas se encuentra exacerbado en sus sociedades. Aún más inverosímil me parece que el lector crítico no soporte la sociedad de 1984, aunque sea capaz de tolerar, en la vida real, la sociedad actual.

Esta mañana me acordé de la obra de Orwell luego de haber decidido ponerme una blusa café que hiciera juego con mi pantalón del mismo color. Segundos después temí ser “esfumada” por el Ministerio de la Verdad, pues había cometido una falta a la neolengua que desean imponernos: tal vez debí haber dicho que escogería una blusa “cafá” para mi pantalón café.  Supongo que el uso sexista de la lengua es un crimen grave, así que, para reivindicarme, escribí esta nota por la madrugada.

No cabe duda de que el Gobierno Federal leyó a Orwell, y lo que es peor: se convenció de los principios de la neolengua, que parten del principio, errado en absoluto, de que el discurso es praxis.

Según los personajes, doctos en neolengua, de la novela, si una palabra no existe, no podrá ser pensada o practicada por quienes no la hablan. Es cierto que el lenguaje es el vehículo del pensamiento, pero eso no quiere decir que, si no hay una palabra, no podamos pensar en su concepto (por ejemplo, los sordomudos pueden construir conceptos mentales). Total que a Calderón lo convenció el argumentito (que no es más que puro sentido común exacerbado ante la necesidad de criticar a Stalin), de ahí que supusiera que bastaba con que eliminara la palabra guerra de su discurso para evitar que fuera criticado. ¡Como si el lenguaje no fuera, además de una práctica social, un reflejo de la realidad, y no al revés!

Resulta, señoras y “señoros”, que si usted y yo evitamos reproducir expresiones sexistas y machistas en el lenguaje, esta sociedad será mágicamente trans-for-ma-da. Se acabará el machismo como práctica social por el simple hecho de decir jueza en lugar de la juez; dejarán de cometer feminicidios, si evitamos esa horrible expresión de “le presento a mi mujer”; dejarán de encarcelar mujeres por haber abortado tan sólo por el hecho de que usted diga amigas y amigos, periodistas y “periodistos”, miembros y “miembras”…

Resulta ser, hasta donde la lingüística ha podido averiguar, que cambiar el lenguaje no cambia la realidad. Muchas sociedades han creado eufemismos para referirse a una serie de cosas, sentimientos, prácticas, actitudes, hechos, etc, que son tabú. Que digamos “estiró la pata”, en lugar de se murió, no cambia el hecho: la gente igual se muere. Que digamos personas en plenitud no cambia el hecho: igual los viejos siguen siendo vilipendiados y arrojados a las calles como resultado de un sistema económico para el que toda persona no activa económicamente es un estorbo. Que digamos lucha por la seguridad o guerra contra el narco no cambia las cifras de muertos.

El lenguaje cambia por sí mismo si las prácticas sociales y la realidad concreta cambian, no al revés. Pero, seguramente, a muy pocos se nos ocurre la “estúpida” idea de transformar las prácticas reales en lugar del lenguaje.

Pero, si no logro convencerlo, o si logro convencerlo y aún teme cometer un crimen lingüístico por no incluir a ambos sexos (lo que, evidentemente, es más grave que permitir que, en la práctica, ocurran los feminicidios), por favor, por amor de Dios y de Diosa evite los siguientes errores.

a)      Evite hacer este tipo de abreviaciones, que son una aportación de Fox al mundo:

Las y los mexicanos

Ya que en realidad, ahí lo que dice es las mexicanos y los mexicanos, lo que, evidentemente, implica un grave error de concordancia.

b)      Evite, a toda costa (y a todo costo), tratar de aplicar el género femenino a palabras que, en realidad, son de género neutro (herencia de los latinos). Es incorrecto decir jefa, ya que jefe, por su terminación en e indica género neutro, por lo que se puede aplicar a ambos géneros sin que eso implique ignorar a uno de ambos. Lo mismo ocurre con juez, estudiante, detective y una larga lista de palabras.

c)      Evite ponerse a favor del Gobierno Federal al pensar que expresiones como mi mujer, mi chaparrita, mi hermana… son sexistas. En el español, sobre todo en el de México, este tipo de posesivo indica cercanía y cariño, no posesión material y mucho menos sexismo. O sea equitativo (ya que está de moda) y deje de decir mi esposo, mi hijo, etc.

d)     Reflexione seriamente sobre el hecho de que las mujeres tengan (si seguimos aplaudiendo políticas estúpidas, que no llevan a ningún lado más, que a crear una “careta” de democracia y respeto que no existe) que decir mi “parejo” (en lugar de mi pareja) o que los hombres se molesten porque humanidad no contempla su género (así como los hombres, como genérico, no contempla a las mujeres).

No cabe duda de que la sabiduría popular se impone: bien se lo hubiera dicho mi abuela a Orwell, si lo hubiera conocido; luego de un té aromático le habría sentenciado: lo que no puedes ni ver, en tu casa lo has de tener.

Bibliografía

Orwell, George, 1984, Destino: Barcelona, 2009.

Manual para el uso no sexista del lenguaje

 

Los periodistas de La Jornada… ¡a clases de redacción!

Tal vez se deba a la emoción de la fiesta o a que la resaca estuvo muy dura… pero cuántos errores de redacción aparecieron en dos notas de La Jornada del sábado 17 de septiembre de este año.

En la nota “Tres minutos duró la ceremonia en el balcón central de Palacio”, a cargo de Ciro Pérez Silva, aparecen varios “detallitos”:

“La ceremonia del Grito de Independencia, que miles de personas aguardaron por horas bajo la lluvia, culminó en apenas tres minutos. En ese lapso, el presidente Felipe Calderón lanzó desde el balcón central de Palacio Nacional una arenga en la que mencionó a media docena de héroes patrios, sonó la campana de Dolores y dio paso a los juegos pirotécnicos.

[Donde “desde el balcón central de Palacio Nacional” debería aparecer entre comas, ya que es un complemento circunstancial de lugar que se puso antes de su lugar prototípico, de acuerdo con la sintaxis. De no ponerse esas comas, se rompe la unidad entre “lanzó”, el verbo, y “una arenga”, el objeto directo]

Más que sobrio e institucional, el festejo fue breve. Cuatro segundos empleó para nombrar a media docena de personajes de la historia nacional. ¡Vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Allende! ¡Vivan Aldama y Matamoros! ¡Viva la Independencia nacional! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!, gritó Calderón para luego ondear la Bandera Nacional.

[En este caso aparece un problema gravísimo: no hay sujeto “Cuatro segundos empleo” ¿quién? ¿el festejo? Desafortunadamente el único antecedente que puede cumplir la función de sujeto es el festejo, pero el sujeto de la acción es Felipe Calderón. Además, antes de enunciar la cita textual de las palabras de Calderón deberían aparecer dos puntos y no punto y seguido]

Quizá por la lluvia o las medidas de seguridad que dispuso el Estado Mayor para acceder al Zócalo capitalino, éste mostraba grandes huecos y si bien fueron más nutridas las ¡vivas! que con las que los presentes respondieron a cada una de las que lanzó el Presidente, las pausas entre una y otra fueron llenadas con silbidos y ofensas a Calderón.

[El problema de queísmo es más que evidente: debería decir los vivas con los que, no “que con las que”. Admito que aún no he terminado de rastrear la manera correcta de referirse a los vivas, pero me parece que no se les debe referir en femenino, aunque puedo equivocarme]

Acompañado por su esposa Margarita Zavala, los presidentes del Senado, el panista José González Morfín, y de la Cámara de Diputados, Emilio Chuayffet, y el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, observó por unos instantes el cielo cubierto por luces multicolores, para, posteriormente, recorrer las salas superiores de Palacio Nacional y saludar de mano a los presentes.

[De nuevo el problema de ausencia de sujeto para el verbo principal de la oración]

[…]

Tras la ceremonia, en la que, como el año anterior en San Miguel Allende, se escucharon silbidos y claras imprecaciones a la figura presidencial, descendió por la escalinata principal hacia el Patio Mariano, donde lo aguardaban unas 4 mil personas, quienes previamente habían degustado pequeñas muestras de chiles en nogada, tortas de lomo y empanadas.”

[¿Quién descendió? En la estructura de la lengua española el sujeto debe aparecer, a menos que se haya mencionado anteriormente y de manera cercana]

Arturo Jiménez no se queda atrás… ya que en su crónica (referente al mismo tema) también comete varios errores:

“La escasa asistencia de entre 30 mil y 35 mil personas al ritual celebratorio por el aniversario 201 del Grito de inicio de la Independencia, fue uno de los aspectos más destacados de la lluviosa noche del jueves pasado en el Zócalo capitalino. Una asistencia considerada histórica por algunos, pues representó la mitad de lo esperado, o más bien, del límite máximo que se permitiría ingresar.

[Primero: Celebratorio no existe… en todo caso debe decir del ritual de celebración. Segundo: A este periodista no le falta el sujeto… ¡sino el verbo! “Una asistencia considerada histórica por algunos”… ¿qué?]

[…]

Ello pese a que ahora, después de que integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas quitaron su plantón del Zócalo tras una negociación con autoridades federales y locales, éstas invitaron a la ciudadanía a participar en los festejos, a diferencia de los llamados de 2010 a mejor celebrar en casa y ver la ceremonia por televisión.

[Pese a que usted y yo comprendemos la idea, es evidente que el párrafo desluce por la falta del arte de la redacción]

[…]

Aunque existiría una cuarta, poco referida en las reflexiones ciudadanas en las redes sociales, de carácter cultural: el proceso de expropiación y desmantelamiento, en los últimos años, de lo que fue una verdadera fiesta cívica popular y que, a su vez, de algún modo, había logrado marcar distancia de la fiesta cívica oficial y desarrollar, en las calles y en el Zócalo, uno de los festejos fundamentales para la identidad cultural urbana, chilanga.

[De nuevo falta un verbo: debería decir poco referida en las reflexiones ciudadanas que han aparecido en las redes sociales]

[…]

Afuera se quedaron la venta de sombreros, gorros, bigotes, banderas, silbatos, rebozos, aerosoles y antojitos tradicionales. Y adentro, casi en la asepsia: Televisa y Tv Azteca sobre todo, apostados en su montaje hasta en las azoteas de los edificios del gobierno de la ciudad; un enorme escenario con cantantes como Pedro Fernández y Maribel Guardia, acompañados de mariachis y arropados por todo el poder y estrechísima visión del mundo de la industria de los espectáculos. ¡Creamos en México, viva México!, insistían los animadores, sin dar argumentos, desde su gran plataforma y las megapantallas.

[En realidad, afuera se quedaron los vendedores… no las ventas]

Adentro quedaron también los 30 mil o 35 mil asistentes, la gran mayoría de familias de sectores populares, quienes no pudieron comprar los alimentos ni la utilería para su, por ahora disminuida, emotiva teatralización nacionalista. Para ellos lo fundamental parecía ser su singular interpretación y visión de la suave patria, que ahora les han convertido en áspera.

[Señores, sin verbo, en la lengua española no hay oración. Debería decir la gran mayoría de las familias asistentes pertenecían a los sectores populares]

Empapados porque tampoco podían ingresar paraguas ni había casi vendedores de hules o impermeables de 10 pesos, también coreaban, gritaban y respondían las arengas televisadas. Pero para aquellos el momento más importante aún era, así se observó: el Grito, el Himno Nacional, la Bandera, los fuegos artificiales, la banda de guerra, la banda de música, y el relajo.

[¿Ni había casi? Lo correcto es decir casi no había. Luego, el uso de los dos puntos en este caso es totalmente incorrecto, pues no es necesario introducir una enunciación. Para colmo olvidaron la regla básica que indica que en una enumeración nunca se utiliza coma antes del último elemento, pues para eso se utiliza la conjunción “y”.]

[…]

Era el preámbulo al Grito. Un señor joven abrazaba emocionado a su hija e hijo, de unos ocho y 10 años, mientras los tres cantaban el Himno Nacional. El señor les había señalado a los pequeños: Por ahí, por donde está la bandera [pendón guinda] con el águila, por ahí aparecerá. Y la niña gritó, entre los diversos gritos de sus vecinos: ¡Ya, Calderón, ya sal!

[Es básico… toda publicación unifica la manera en la que presenta guarismos y cifras; en este caso no lo hicieron. Aparece ocho con letra, diez con número… ¡qué barbaridad!]

Debido a los errores básicos y el mal uso de verbos y sujetos, no queda más que recomendar a La Jornada que promueva unas clases básicas de redacción para sus periodistas.

Taller para quienes están haciendo su tesis

Comité Cerezo México

Revista Revuelta

Convocan al taller:

Para redactar una tesis

Objetivo del taller: Guiar a través de las sesiones a los asistentes en el proceso de redacción de su tesis, al mismo tiempo que se les brindan una serie de herramientas metodológicas, estructurales y de redacción que faciliten el trabajo.

Duración: 52 horas con sesiones de cuatro horas una vez a la semana

Horarios: Lunes 10 a 2 pm

Lugar: Cafetería del Comité Cerezo México

Cupo: 15 personas

Requisitos: Para participar en este taller los interesados deben tener ya un proyecto de tesis, además deben tener avanzado el proceso de investigación, así como de redacción. No se aceptará a personas que no tengan un proyecto y un asesor definido. Las tesis deben abordar aspectos de humanidades o ciencias sociales.

Inscripciones al correo: comitecerezo.educacion@gmail.com, a donde deben mandar los siguientes datos:

Nombre

Edad

Carrera

Título tentativo de la tesis

Estado de la tesis

Temario

1 Sesión: Definición de una tesis

Características fundamentales

Partes que la componen

Líneas de trabajo que nutren un trabajo de tesis

Esquema general de la tesis, cronograma y anteproyecto

El problema de ordenar y plasmar una investigación

2 Sesión: Estructuras de las tesis

Orden del conocimiento

Orden de una investigación

Relación de las partes con el todo

Expresión de la totalidad de un fenómeno

Redactar la realidad

3. Sesión: Los métodos de trabajo para desarrollar la redacción

Árbol de ideas

El cubo

El mapa mental

4 Sesión: Los tipos de escritura y sus funciones

La narración

La descripción

La argumentación

Comparación contraste

Explicación y exposición

Falacias

5. Sesión Los tipos de escritura en la tesis

La descripción y la narración: El estado de la cuestión

6. Sesión

Descripción y argumentación: La metodología

7 Sesión

La argumentación: El plato fuerte

8 Sesión: Uniendo reatazos

Métodos para construir hilación y congruencia interna en un texto

Marcadores textuales

Esquemas de transición

Microtextos

9. Sesión: Para evitar una mala redacción

Uso de oraciones y sintaxis simple

Uso correcto de los párrafos

Evitar algunos vicios

10 Sesión: A pulir la tesis

Técnicas de autorevisión

11 Sesión: Revisión de los proyectos y sus avances

12 Sesión: Revisión de los proyectos y sus avances

13 Sesion: Revisión de los proyectos y sus avances

Debido a que es este un taller y no una clase normal, se requiere una fuerte participación y compromiso de los asistentes, quienes deberán cumplir metas durante cada semana con respecto a su proyecto específico.

Ahhh qué maestros los del CCH Vallejo

Hace pocos días me encontré un video que aborda la problemática que se ha suscitado en el plantel CCH Vallejo. Es cierto que el título del video, hecho por los propios estudiantes, contiene algunos errores, ya que no pone acento en las palabras últimos y días, además de usar indistintamente mayúsculas y minúsculas. Asimismo, es posible encontrar algunos errorcillos en la narración de los alumnos… pero ¿qué se puede esperar de los alumnos si los maestros comenten errores aún más graves?

Por ejemplo, entre el lapso del video que va del minuto  1:40 al 2:10, uno de los maestros se atreve a aseverar que alguien más debe grabar al compañero que está grabando “para que sea retroactivo”. Dudo mucho que el maestro conozca el significado de la palabra retroactivo, que implica que un hecho obra sobre lo pasado. Seguramente el maestro deseaba expresar que los hechos fueran recíprocos. Líbrenos el señor de descubrir si este es el flamante maestro de español o redacción de los alumnos del CCH.

Enseguida podemos corroborar que a los maestros también les vendrían bien unas clases de lógica, no sólo para darle coherencia a su discurso, sino para que tengan coherencia en su actuar, ya que -no se a ustedes- a mí me parece completamente contradictorio que un maestro convencido (tal y como lo afirma en los minutos 4:19-4:22) de que “no se puede dar espacio a toda la gente” participe, como él mismo afirma, en el MAES (Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior), un movimiento que lucha contra la lógica de las autoridades de no darle espacio a todos los aspirantes.

Habría también que recuperar las olvidadas clases de retórica para que los maestros distinguieran una conclusión de una invitación y de una propuesta. Pues como se puede apreciar en el lapso que va del minuto 4:50 al 5:00 la diferencia no es clara para todos los profesores.

Por último qué tal con la nueva subclasificación de ninis que otro profesor nos ofrece en el minuto 17:33, cuando afirma que “no queremos ninis universitarios”. Yo entiendo que nini sea una palabra reciente, pero me parece imposible que el maestro no comprenda que, si nini es la palabra con la que se define al joven que ni estudia ni trabaja, pueda haber ninis universitarios.

Aún más grave que la evidente falta de preparación de algunos maestros es el hecho de notar que la dinámica de control social que el Estado Federal ha aplicado en contra de las organizaciones sociales haga una aparición sólida en las universidades. Me refiero al viejo cuento chino de fingir una confrontación entre un mismo grupo para atacar a la población organizada: lo mismo ocurrió en la última embestida de las autoridades de la FFyL por recuperar el auditorio Ché Guevara. Una cosa es cierta: las autoridades han notado una cosa; existen varios grupos que, con bandera de trabajo político, se han acomodado y viven de los changarros que acomodan en las diversas escuelas de la UNAM. Pero esto no quiere decir que todos los grupos que tienen algún proyecto económico vivan de él, por el contrario existen grupos que, por medio de este tipo de proyectos, mantienen el trabajo político que hacen.

A las autoridades les viene bien generalizar a todos y mostrar a los activistas como unos vividores; después articulan a sus grupos cercanos para fingir una confrontación de gente de la comunidad contra los grupos organizados que les son incómodos…

Esta es una política que atacará con todas sus fuerzas a muchas de las gentes que de manera organizada mantienen trabajo político. Siempre habrá un grupo de “tontos útiles” que se preste a desprestigiar a la gente que sí trabaja, no obstante a cambio tendrán que asumir la responsabilidad que tienen por coadyuvar (con o sin intención) a atacar y permitir que, sin ningún costo político, las autoridades desarticulen al movimiento estudiantil. Por eso, ahora más que nunca nuestra capacidad de análisis y reflexión debe estar alerta.

Ando, iendo: sobre los gerundios

La mayor parte de las personas solemos abusar del uso de los gerundios. Generalmente la gente me pregunta cómo se usa correctamente un gerundio… y para satisfacer las altas demandas he escrito este post.

En realidad el gerundio (junto con el participio y el infinitivo) es un verboide, lo que quiere decir que no tiene la función plena que suelen tener los verbos. La mayoría de las veces cometemos errores al usarlos debido a que los sustituimos por el uso de verbos plenamente conjugados.

No obstante el abuso de los gerundios suele ser tan común que hasta al mejor cazador se le van las liebres. A continuación revisaremos los usos inadecuados del gerundio que son más frecuentes:

1.  El uso de gerundio para indicar posterioridad

Muchas veces utilizamos un gerundio para expresar una acción que sucedió con posterioridad a la acción principal, por lo que también suelen expresar consecuencia o efecto:

“Han aprobado, en lo general, la Ley de Seguridad, resultando afectados los derechos humanos”.

“Las lluvias han sido muy prolongadas inundando gran parte del DF”

En estos casos sería correcto decir: Han aprobado, en lo general, la Ley de Seguridad Nacional, hecho que afectará los derechos humanos y Las lluvias han sido muy prolongadas por lo cual gran parte del DF se ha inundado.

2. El uso del gerundio que se usa para distinguir o calificar una parte del todo

“Hay varios académicos que han abordado este tema, siendo uno de ellos Van Dijk”

En estos casos se recomienda utilizar construcciones como entre los cuales o de los cuales: Hay varios académicos que han abordado este tema, entre los cuales se encuentra Van Dijk

3. Gerundio para calificar un sustantivo

En estos casos utilizamos en gerundio para expresar características de un sustantivo.

“Una caja conteniendo libros” en lugar de decir una caja que contiene libros”

“La vístimas y sus familiares careciendo de la asesoría más mínima se encuentran abandonados” en lugar de Las víctimas y sus familiares, quienes carecen de la mínima asesoría, se encuentran abandonados.

En este trecer uso incorrecto del gerundio vale la pena hacer una aclaracón: existen casos en los que se ha lexicalizado el uso de un gerundio para calificar un sustanivo, en este caso el uso del gerundio es correcto, como en agua hirviendo u hombres trabajando.

Esto nos lleva a decir que si el gerundio existe es porque cumple una función, lo que implica que existen usos correctos del gerundio:

1. En construcciones lexicalizadas como agua hirviendo u hombres trabajando

2. Cuando funciona como adverbio: Acabé la redacción volando

3.Cuando el gerundio aparece en un verbo perifrástico: está llorando

Esperamos que esto resulte útil para evitar los malos usos del gerundio

Agachaditos, cachos y pungos: homenaje lingüístico al Ecuador

Apenas sale uno del Aeropuerto “Mariscal Sucre”, el Pichincha se impone por su hermosura y grandeza. Recuerdas entonces que estás en la tierra de la lengua quichua y que el español de México ha quedado lejos: a través de la comida, la vida cotidiana y el paisaje la riqueza lingüística del lugar se muestra con un esplendor semejante al del Pichincha.

Basta caminar por las calles para contemplar las hermosas figuras de tagua que se transforman en tortugas, ranas y patos; mientras la riqueza gastronómica se despliega en los agachaditos (puestos de comida, que han sido llamados así porque para comer en ellos deben agacharte para mantener la cabeza debajo del techo de lámina): el choclo, las chugchucaras, el moloco, el sancocho y el cuy a la brasa (cuyos) pueden ser aderezados por el ají.

La chacha, el canelazo y el pájaro azul degustan la lengua de aquellos que no pueden resistirse ante las bebidas alcohólicas.

En los pungos los indígenas de las diversos pueblos pueden pasar algunas tardes contando cachos blancos y rojos (chistes) mientras pican platos repletos de habas cocidas y choclo con queso.

Cuando el Inti raini (fiesta del sol o las cosechas) rompe la dinámica de la vida cotidiana, se recuerda el sentido de la chacana  y el pachekutik. Los cantones se preparar para rebosar comida y bebida.

En el Ecuador cualquier cosa que funcione como pinza o clip, es llamada pincho; los niños advierten a sus madres que necesitan un baño urgente con la palabra pischo (equivalente a pipí).

La cortesía, al igual que en el español de México está atravesada por el uso de diminutivos y el alargamiento de la frase por medio de la cual se solicita un favor, pero en Ecuador se agrega un fenómeno: el uso del gerundio: “Me pasas dando la sal por favorcito” “Me ayudas diciendo con la tareita”.

Para referirse a la gente, el fenómeno que encontramos en las clases populares mexicanos de referirse a la gente con algún artículo (“El memo”) se replica en todo nivel socio económico: “Vino la Rosa a contarnos dónde había andado el Pérez”

Por cierto, una visita y la convivencia con la gente me permitió entender un fenómeno lingüístico del que no da cuenta el DRAE: la palabra guacho (que en grandes regiones de México designa a los militares) ha sido explicada, en su origen, como proveniente de la lengua quichua, lo que es correcto. No obstante en el diccionario explican que guacho se heredó de la palabra guauktcho con la que en quichua se designa al niño huérfano. Esto me había hecho pensar que se llamaba así al militar por caracterizarlo como aquel que no tiene madre (lo que parece lógico), sin embargo los ecuatorianos me han sacado de mi error: guacho, palabra que designa a los militares se derivo de la palabra guacho con la que se designa al surco que se hace sobre la tierra en la siembra: los militares son guachos puesto que al formarse semejan los surcos de la tierra.

 

 

“Para matar seis mitos de un tiro” Las mentiras del señor Poiré

En el periodo que abarca de principios de julio a mitad de agosto, Alejandro Poiré publicó en su blog de presidencia seis mitos más (para completar una entrega de diez) que se han creado con respecto a la lucha por la seguridad o guerra contra el narcotráfico. Es necesario advertir que la calidad argumentativa de cada uno de estos mitos deja mucho que desear, no obstante es necesario contestar a ellos, para mostrar nuevamente el uso sistemático de la mentira y el oportunismo discursivo del Estado mexicano.

El quinto mito, de acuerdo con el señor Poiré, es que “El Gobierno Federal favorece a Joaquín “El Chapo” Guzmán y al grupo criminal del Pacífico”. Por segunda vez, el vocero en materia de seguridad tiene razón: el mito es que el Gobierno Federal favorezca al cartel de “El Chapo” Guzmán; la verdad es que no sólo lo favorece, sino que las ligas y lazos que hermanan a importantes figuras del gobierno federal con gente del cártel del Pacífico han obligado a que el Gobierno Federal utilice a las fuerzas armadas para combatir a los cárteles enemigos con el afán de dejar en manos de un solo dueño el inconmensurable negocio de lo ilegal.

Como bien afirma el señor Poiré “Beneficiar a cualquier grupo delictivo, directa o indirectamente, significaría permitir que sus actividades ilegales y violentas queden impunes en detrimento de nuestras familias” que es exactamente lo que el Estado ha hecho con una serie larga de los delitos más graves que ha cometido “El Chapo” Guzmán, lo que explica que, a la fecha, los altos mandos que se vieron involucrados en su fuga de un penal de máxima seguridad sigan libres y sigan, también, vinculados con el cartel.

Para dar “peso” a su argumentación el vocero de seguridad afirma que el cartel del Pacífico ha sufrido grandes golpes  desde la llegada de la administración de Calderón y ejemplifica “Entre los liderazgos fundacionales que han caído destacan Jesús Zambada García, “El Rey”, Vicente Zambada Niebla “El Vicentillo” e Ignacio Coronel Villarreal “Nacho Coronel”. Por otra parte, las detenciones de Teodoro García Simental “El Teo” y José Manuel García Simental “El Chiquilín”, significaron golpes decisivos a la expansión del grupo delictivo del Pacífico en el estado de Baja California. Asimismo, las capturas de varios integrantes de la familia Nava Valencia y del sucesor de “Nacho Coronel”, Martín Beltrán Coronel “El Águila”, debilitaron la posibilidad de una reconstrucción de la organización del Pacífico en los estados de Jalisco, Nayarit y Colima”.

Lo que no explica Poiré es que cada uno de los ejemplos que ha dado son, ni más ni menos, que gente que, efectivamente, trabajó por largo tiempo con el “Chapo” Guzmán, pero que cuando decidió independizarse de su jefazo fueron tildados de traidores y perseguidos por el mismo cartel del pacífico. Lo curioso y sospechoso es que el Gobierno Federal sea tan eficiente para detener, acribillar y eliminar a los enemigos del cartel al que según ellos no favorecen.

¿No me cree’ Dedíquese una tarde a leer las últimas páginas del libro de Anabel Hernández, Los señores del Narco, en ellos enc ontrará la historia de cada uno de los nombre de los que Poiré habla y comprobará que la historia de estos personajes y las turbulentas relaciones que establecieron  con el actual gobierno federal están documentadas.

Sexto mito “Esta lucha es sólo del Presidente Calderón”

Este mito, más que ser un mito parece un chiste barato del señor Poiré, en el que apela, para destruir una de las consignas que enarboló parte de la población descontenta (“No queremos esta guerra”, “Alto a la guerra de Calderón”), a un ultracorreccionismo lingüístico que raya en lo absurdo. Al igual que el pedante que cuando pedimos un vaso de agua nos advierte “te daré uno con agua, porque no tengo vasos de agua” debido a que ignora que es correcto utilizar la preposición de para generar partitivos genitivos con los que indicamos porciones de alimentos y líquidos; de esa misma manera el señor Poiré hace gala de su pedantería y nos dice: “Es una falacia que el Presidente de México haya actuado solo en la decisión de emprender la lucha por la Seguridad”. ¡Cuánta chocantería hay detrás de estas palabras: ya sabemos que la guerra no es sólo de Calderón, pero como sería demasiado largo poner el nombre de todos aquellos que represantan la clase burguesa en el país, hemos optado por el recurso de referirnos a la guerra de Calderón, donde la palabra Calderón no hace sino simbolizar todo aquello que simboliza la imagen del Presidente en la nación: al Estado en su totalidad, a los empresarios, ricachones o burgueses a quienes les conviene esta guerra. Aceptamos que es este un recurso de generalización, pero no puede ser más tramposo que el del propio Calderón quien se atreve a afirmar que todo México (excepto los delincuentes) están de acuerdo con su estrategia de lucha por la seguirdad; también se atreve a generalizar que en los diálogos por la seguridad la raquítica representación de la sociedad civil habló en nombre de todo México.

Disculpe señor Poiré, esas sí son falacias por generalización, la otra es una frase hecha cuyo carácter lingüístico apela no a un argumento falso sino a un recurso simbólico.

Por cierto, dos cosas: la primera de orden semántico, ya que Poiré afirma que “En una democracia como la nuestra, las acciones del Ejecutivo Federal están orientadas a resolver las demandas y expectativas ciudadanas, así como a afrontar los retos que como nación enfrentamos con base en el principio de responsabilidad compartida con los demás poderes y órdenes de gobierno.” Le aclaro al lector que la democracia nunca en su larga vida como palabra ha significado que para resolver las demandas populares el ejecutivo haga lo que se le pegue la gana ni mate a miles de personas, es decir nada más lejano a democracia que aquellas acciones que dizque para resolver las demandas populares benefician a la clase que ostenta el poder.

Y segundo, tal vez el señor Poiré ignore que la palabra presidente tan sólo se escribe con mayúsculas cuando refiere al presidente actual sin que se haga mención de su nombre, así por ejemplo es correcto escribir “El Presidente niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, ya que como todos saben nos referimos a Felipe Calderón Hinojosa, de la misma manera es correcto decir “El presidente Calderón Hinojosa niega su responsabilidad en el grado de violencia que se ha generado en el país”, pero lo que no es correcto es escribir, como el señor Poiré, “Esta lucha es solamente del Presidente Calderón”. Es este un error grave ya que denota la incapacidad de diferenciar un sustantivo con función plena de uno con función determinativa, lo que incluso el señor Poiré habría aprendido si las reformas en materia de educación no estuvieran dirigidas a convertidos en completos imbéciles.

Séptimo mito  “Es una lucha con la que nadie está de acuerdo”

No se cansa este señor de hacer trampa: nadie ha dicho que sea una lucha con la que nadie está de acuerdo, es más ni siquiera hemos afirmado que sea una guerra con la que nadie está de acuerdo, ya que al menos Calderón y toda la clase a la que representa debe de estarlo (si no ¿para qué la habrían echado a andar?, tampoco es que seamos tan mensos, señor Poiré).

Lo que hemos afirmado es que la estrategia de seguridad del presidente Calderón encarna una guerra con la que está de acuerdo tanto el Estado como la clase en el poder, dicha guerra ha sido diseñada para atacar al pueblo y defender los intereses del capital. Así que no mienta: al tratar de frenar la guerra de Calderón tratamos de frenar una estrategia de una clase que evidentemente está de acuerdo con dicha estrategia, como usted mismo lo ha ejemplificado:

“Distintos líderes sociales se han unido, desde una perspectiva crítica, a la lucha por este anhelo de todos. Algunos de ellos inclusive han sido víctimas de la violencia criminal, como la señora Isabel Miranda de Wallace. Su exigencia de justicia ha sido una motivación permanente para que todas las autoridades demos cumplimiento a nuestras obligaciones.

Líderes empresariales, como el señor Juan Manuel Hernández Niebla, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en Tijuana, ha reconocido la reducción de la violencia en el municipio, como resultado de la coordinación entre gobiernos federal, estatal y municipal, así como con la sociedad civil. Como resultado de una lucha que todos, ciudadanos y autoridades, han hecho suya. De la que iniciativas sociales como “Tijuana Innovadora”  han dignificado la vida comunitaria.

Asimismo, la Cámara de Industria de Transformación (CAINTRA) y el Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León (CCINLACC)  están convencidos de combatir la criminalidad, fortalecer la denuncia ciudadana y la presencia de la autoridad federal. Una de sus principales exigencias es que las corporaciones locales de seguridad aceleren sus procesos de depuración y certificación.”

Octavo mito “El Gobierno no escucha críticas”

Aquí sí, el señor Poiré ha apuntado un fenómeno real. Solemos afirmar que el Gobierno no escucha críticas, lo que dicho así “a secas” puede resultar una afirmación falsa.

Efectivamente el Gobierno escucha las críticas, las denuncias y los argumentos que hemos lanzado en contra de su estrategia, de hecho les pone mucha atención… lo que no hace el Gobierno es atender e incorporar nuestras críticas en su práctica concreta, porque simplemente las propuestas que aportan nuestras críticas no nutren los intereses de esta guerra.

Es cierto, como dice el señor Poiré que “ La Estrategia Nacional de Seguridad se ha nutrido de la opinión de la madre de familia que ha perdido un hijo al fenómeno de las adicciones, del ciudadano que ha sido víctima del crimen organizado, del dirigente social que desea ver el fin de la impunidad y poder actuar con mayor libertad, del líder empresarial que le interesa un entorno más seguro para sus trabajadores” pero tan sólo lo ha hechop con la finalidad de comerse su discurso e integrarlo al propio discurso oficial.

De ahí que Calderón hubiese cambiado la palabra guerra por la palabra lucha, o que se haya referido a su preocupación por construir , en el país,  “paz con justicia y dignidad” lo que muestra la manera vacía y tramposa en la que incorporan aspectos discursivos de la izquierda para atenuar su discurso de derecha.

De que nos escuchan, nos escuchan, de que nos cumplan e incorporen nuestros comentarios, críticas y observaciones… nada.

Noveno mito  “Sólo se alcanzará la seguridad si se legalizan las drogas”

Al fin encontramos una argumentación coherente en esta entrega de los diez mitos de la lucha por la seguridad: efectivamente como afirma Poiré, legalizar las drogas no implica una solución, ya que deberíamos de legalizar una serie de prácticas no sólo ilegales sino vejatorias para el ser humano como la trata de personas, la venta de órganos, el tráfico de armas etc.

Lo que es necesario aclarar en este punto es que el Gobierno Federal se niega a dicha legalización debido a que es el carácter de ilegal lo que hace que este tipo de actividades genere grandes ganancias, mientras que una parte amplia de la izquierda (que no toda) se opoen a dicha legalización debido a que no es una opción ética que realmente acabe con el problema, sino que por el contrario podría ampliar la práctica de muchos sectores que, al drograse, nutren no sólo la dinámica del negocio de lo ilegal, sino que contribuyen con su apatía e inacción a la estrategia de represión que el Gobierno Federal emprende en contra de la población en general.

Lo curioso es que el señor Calderón no esté de acuerdo con el señor Poiré (lo que sí que me parece grave), ya que mientras Poiré se afaná en mostrar que es un mito que legalizar el consumo de drogas, no sólo en México sino en otros países, seas una solución, Calderón ha afirmado, en su discurso del viernes 26 de agosto del 2011 que  dirigió a toda la nación ante los acontecimientos ocurridos en Monterrey, que: “Si están decididos y resignados [Estadados Unidos] a consumir drogas, busquen, entonces, alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros, distintos a la frontera con México. Pero esa situación ya no puede seguir igual”.

Entonces ¿legalizar o no legalizar? Ojalá puedan expresar con claridad cuál es la postura del Gobierno Federal ante este dilema, de lo contrario pensaremos que el reclamo a Estados Unidos y la propuesta implícita de legalizar las drogas que ha hecho Calderón son sólo palabras huecas con el afán de fingir un recriminamiento falso a la nación vecina.

Décimo mito  “México es uno de los páises más violentos del mundo”

De nuevo se encuentra aquí una trampa discursiva: una cosa es establecer si México es o no el país más violento del mundo y otra cosa es que porque no lo sea podamos afirmar que en México no hay tanta violencia. Para revolver ambas ideas, el señor Poiré recurre, como ya es costumbre, al recurso del juego de las cifras, y afirma:

“Como país, a pesar del aumento registrado en los últimos años, mantenemos una tasa de homicidios significativamente menor que la de varios países de la región latinoamericana. Aún frente a aquellas experiencias reconocidas en el ámbito internacional por hacer frente a la criminalidad en beneficio de sus comunidades, como es el caso de Colombia, México tiene una tasa de homicidio claramente inferior. Incluso Brasil tiene una tasa de homicidios similar a la de nuestro país.”

¿O sea que podemos dormir tranquilos? ¿qué intenta decirnos el señor Poiré? …¿que podríamos estar peor?

¡Vaya nivel de argumentación! Si bien puede ser cierto que México no sea el país más violento del mundo, lo que sí es inegable es que la violencia ha crecido de una forma celerísima y que eso debe de preocuparnos, y que es argumento suficiente para que se hagan los señalamientos y las denuncias de los responsables de dicho aumento en la inseguridad.

Así que no se deje convencer : que no seamos los peores en todo el mundo (léase los más jodidos) no implica que no haya elementos para reclamara al Gobierno Federal por su responsabilidad en el aumento de la violencia. De hecho, el razonamiento del señor Poiré implica un  falso silogismo:

Hay países más violentos que México

Algunos afirman que México es uno de los países más violentos del mundo

Luego entonces quienes afirman eso están equivocados y no tienen argumentos

Una cosa más… si fuera  cierto lo que afirma el señor Poiré yo me pregunto ¿Por qué, si México no ha alcanzado los grados de violencia que han alcanzado otros países en América Latina, tenemos que recurrir a medidas mucha más drásticas (estrategia de lucha por la seguridad) que las que se han tomado en otros países? Como que no tiene lógica este argumento.

¿Usted encuentra la lógica? Al primero que lo haga y me lo explique le regalo el último libro de Mario Vargas Llosa

Es así como el señor Poiré cierra su entrega de mitos… con argumentos carentes de lógica, mentiras y razonamientos engañosos ¿Qué clase de nivel de discusión piensa generar así? Ninguno, se trata tan sólo de convencernos, de lograr que abanderemos una guerra que, les aseguro, no es nuestra, por el contrario es una guerra que emprenden en nuestra contra.

El problema es de que… queísmo y adequeísmo

He notado que algunas personas se preguntan y buscan acerca del fenómeno del queísmo y dequeísmo. Estos suelen ser errores en el uso de la preposición de y el pronombre relativo que, ya sea porque debemos usarlos y no lo hacemos o porque los usamos cuando no son necesarios.

Dequeísmo: Error que consiste en el uso indebido de la construcción “de que” cuando no es necesaria:

El problema es de que no llegaste a tiempo (incorrecto)

El problema es que no llegaste a tiempo (correcto)

El dequeísmo es un fenómenos muy común en el habla popular, sin embargo en la escritura es necesario evitarlo.  Este error solemos cometerlo cuando vamos a utilizar oraciones completivas u oraciones sustativas de objeto directo o predicado nominal.

Me han dicho de que no sabes cómo llegar (donde no sabes cómo llegar es el objeto directo de la oración principal: me han dicho), lo correcto es  me han dicho que no sabes cómo llegar.

Es normal que, para quienes no dominan los conocimientos gramáticos, sea complicado identificar cuándo no se debe usar. Un consejo es que una vez que hayan redactado algo busquen la construcción “de que” en su texto, si encuentran alguna traten de quitar el “de que”, si la oración conserva su sentido, es necesario eliminar el ” de que”.

Queísmo: Error que consiste en eliminar una preposición (sobre todo la preposición de) cuando sí debe usarse. Estos errores no son tan frecuentes como el dequeísmo, de hecho a veces suelen presentarse porque el escritor piensa que si pone la preposición caerá en el error del dequeísmo, pero no es así.

Es hora que me escuchen (incorrecto)

Es hora de que me escuchen (correcto)

Tengo miedo que les pase algo (incorrecto)

Tengo miedo de que les pase algo (correcto)

Una de las formas para saber si ese “de” va o no en nuestra oración es pasar la oración a una interrogación, por ejemplo

¿De qué es hora?

¿De qué tengo miedo?

Si necesariamente recupero el “de” en la pregunta, quiere decir que es necesario ponerlo. A diferencia de la construcción el problema es de que (dequeísmo) donde la pregunta sería ¿cuál es el problema?, en donde no recupero la preposición de .

¿Que sólo usan balas? No, también torturan y desaparecen

Ya desde el primer mito, el señor Poiré ha hecho trampa…porque ahora resulta que contesta a una crítica que… sinceramente no se ha planteado así. ¡Qué fácil es contestar tan sólo a una parte de las críticas (sobre todo a aquellas que tan sólo son convenientes para reafirmar su “verdad” institucional).

 Seamos sinceros los únicos que han dicho que en “la guerra contra el narco” de Calderón no hay una estrategia y sólo se usa la fuerza, han sido los esbirros periodistas y analistas “críticos” que son cómplices del sistema. Si se trataba realmente de abordar los cuestionamientos (que no neceriamente mitos) que giran en torno a la estrategia de la guerra no sé por qué no mencionaron que muchas organizaciones de derechos humanos y organizaciones sociales hemos señalado, desde hace tiempo, que el problema no es que no exista una estrategia, por el contrario el verdadero problema es que bajo el pretexto de la lucha al crimen organizado se esconde una estrategia muy bien diseñada, que ha resultado tremendamente exitosa: la guerra contra el pueblo. Veámoslo con mayor detención (las frases en color azul son del Señor Poiré y están citadas tal cual aparecen en el link, las frases en verde son correcciones a la redacción):

Algunos consideran que el Gobierno Federal no tiene una estrategia y centra el combate al crimen organizado solamente en el uso de la fuerza. Afirman que las “balas” son la única herramienta empleada para garantizar la seguridad.

Señor Poiré…casi nadie ha afirmado tal cosa, por el contrario la mayoría de la gente ha afirmado que las fuerzas armadas han emprendido una guerra contra el pueblo, y para ello no sólo hemos dicho que el Estado utilice las balas, ¡por supuesto que no!… utiliza la cárcel, la criminalización y estigmatización de defensores de derechos humanos o luchadores sociales, la criminalización de la pobreza, la violación sistemática de los derechos humanos, el uso de grupos paramilitares (incluído el narco), la corrupción, la tortura, los tratos crueles inhumanos y degradantes, etc. Así que si el Estado entendió que los acusábamos únicamente de utilizar balas, le pedimos una disculpa, en efecto, Poiré tiene razón: no sólo se usan las balas… el Estado cuenta con una lista amplísima de recursos por medio de los cuales emprender la guerra contra el pueblo… lamentamos que haya podido pensarse que los tildábamos de falta de imaginación…

Éste, como otros, es un mito, porque desde el inicio de la administración se cuenta con una Estrategia integral en la que el uso de la fuerza pública es solamente uno de sus ingredientes.

Efectivamente, de nuevo tiene usted razón, como ya especificábamos arriba no sólo se ha utilizado al ejército, la marina, la fuerza aérea y las policías federales y locales (todas ellas componen la fuerza pública), sino también a sus grupos paramilitares que actúan por orden del Estado y, como es lógico, con total impunidad.

Las acciones, programas y procesos incluidos en la Estrategia Nacional de Seguridad han involucrado desde un principio, [qué pasó con sus correctores, señor Poiré, que no saben que cuando se anticipa el complemento circunstancial de tiempo, y éste rompe la secuencia de verbo y objeto directo, se deben usar dos comas: han involucrado, desde un principio,] horas de planificación y análisis permanente de las distintas alternativas así como de los riesgos de la inacción ante la delincuencia organizada. La respuesta del gobierno en auxilio de las autoridades locales [debe decir para auxiliar] debía aplicar la fuerza pública y también era necesario atender otros aspectos del problema para que los resultados sean [fueran] integrales.

Dónde están pues, esos análisis, estudios y planificaciones de las que tanto se alardea: claro… ustedes dirán que no son públicos por seguridad… no vaya a ser que algún perverso delincuente se entere de la manera en la que piensan combatirlos… pero pienso que esos perversos delincuentes no necesitan que la estrategia se haga pública… porque ni siquiera consideramos que exista una estrategia para combatir al narco (para mayor información de este punto véase Los señores del narco de Anabel Hernández).

Además, si verdaderamente hubiesen estudiado las consecuencias de la inacción del gobierno pues habrían acabado con los nexos que unen al narco y al Estado ¿no?, habrían congelado las cuentas… en fin… ¿qué dedo quieren que nos chupemos?

Por eso la Estrategia Nacional de Seguridad consta de cinco componentes: 1) Operativos conjuntos en apoyo a las autoridades locales y a los ciudadanos y [mal uso de coordinación, porque si no ponemos una coma antes de la última y estaría diciendo que se da apoyo a loas autoridades locales, los ciudadanos y que tienen el propósito] que tiene el propósito de debilitar y contener a las organizaciones criminales; 2) Escalar las capacidades operativas y tecnológicas de las Fuerzas del Estado; 3) Reforma al marco legal e institucional; 4) Política activa de prevención del delito; y 5) Fortalecer la cooperación internacional.

A ver, a ver cómo está esto:

  1. Los operativos conjuntos implican, en efecto, uso de la fuerza.
  2. Escalar las capacidades de las fuerzas del Estado implica hacerlas más fuertes, prepararlas más, poner a su alcance mayor tecnología para emprender la guerra (que es la guerra contra el pueblo), así que… pues aunque este punto no implica el uso de la fuerza, supone preparar a la fuerza pública para su uso ¿no? (la misma gata, no más que revolcada).
  3. Reformar el marco legal e insititucional ha implicado un detrimento y pérdida de los derechos humanos, esto pasa porque las leyes se han modificado para hacer que aquello que era ilegal, ahora sea legal. De nuevo, si bien este punto no contempla el uso de las fuerzas armadas, sí implica prepararlas para que cuando operen lo hagan con mayor impunidad
  4. La política activa de prevención del delito puede existir, no digo que no… pero a juzgar por las cifras es sólo un derroche de dinero que no sirve para nada…
  5. Fortalecer la cooperación internacional, es tan general y rimbombante que uno no entiende a qué carajos se refieren… claro que en la animación aclara que se refiere al Plan Mérida… no pues qué buena ayuda.

Sólo el primer componente implica el uso de la fuerza pública y se concentra justo en las regiones más complicadas.

¡Bravo, bravo!… si sí saben de semántica, efectivamente, de manera literal, sólo el primer punto implica tal cual el uso de la fuerza pública, los demás implican el fortalecimiento de esa fuerza pública para ser usada (pero no su uso).

Como nunca antes, las instituciones de seguridad se están transformando. Hoy los servidores públicos debemos aprobar exámenes de control de confianza y no sólo eso, además se han enviado al Congreso iniciativas de enorme profundidad para dar viabilidad de largo plazo a la Estrategia. Por ejemplo, la reforma al sistema de justicia penal, que no sólo mejorará el proceso de procuración de justicia sino que, con el trabajo conjunto entre los poderes de la Unión, dará plena vigencia al debido proceso y lo hará con mayor eficiencia en la atención de los casos.

No más pa no aburrir a la gente (si ya estamos hartos de que nos mientan, imagínese lo aburrido que será estudiar a profundidad la manera en que mienten)… diré dos cosas:

Ahí está la documentación que ha hecho la periodista Anabel Hernández (2011) acerca de todos los funcionarios públicos que, no sólo no han pasado las pruebas de control, sino que ganaban millonarias cifras por trabajar con el narco.  Segundo ¿usted cree que verdaderamente las reformas mejoran la procuración de justicia? (de qué, dirá usted, de Justicia le digo yo… algo que hace años no conocemos en este país)

Se ha mejorado la cobertura educativa y la seguridad social, especialmente en lo que hace a salud, y cada día se trabaja en la detección temprana de las adicciones, entre otros, mediante los más de 300 Centros Nueva Vida creados por esta administración en todo el país. En ellos se brinda asesoría gratuita y profesional para toda la población, especialmente la infantil y juvenil.

Cualquier curioso lector puede notar que las cifras no parecen estar de acuerdo con Poiré: las adicciones aumentan, el acceso al derecho a la salud se ha vuelto un privilegio, y la educación ha tenido que lidiar con las reducciones a su presupuesto y con terribles reformas que tecnifican la educación.

Aunque el despliegue de la fuerza pública sea el elemento más evidente o el que más fácil se asocia al combate a la delincuencia organizada [quién sabe por qué será], es claro que no es el único. Con ello sólo se contiene y debilita a los criminales, lo cual es indispensable. Pero también es necesario profundizar el resto de los esfuerzos [cuáles] emprendidos por el Gobierno federal para resolver el problema desde la raíz.

Diría mi amiga Borola Tacuche de Burrón… juar, juar juar… ahora sí que me hicieron llorar…

Como si no fuera ya suficiente de tanta mentidera (mentira y chingadera junta), resulta que en su especie de comic con formato  de película de acción se atreven a lanzarnos de nuevo ese maldito argumento que Calderón ha utilizado hasta el cansancio: “por no enfrentar antes el problema el narco comenzó a extorsionar  y secuestrar”; o sea lo que tratan de decirnos es… si no usamos la fuerza pública pónganse a temblar… desde la era de las cavernas el hombre aprendió que el argumento más efectista es el del terror… y el Estado lo sabe… si no pueden convencernos con argumentos, intentarán convencernos por medio del miedo. Además… qué exagerados somos… si el uso de la fuerza pública  no ocurre en todo el país sino sólo en regiones específicas, además gracias a ella han detenido a 20 de 37  peligrosos criminales.

Disculpe nuestra desconfianza, pero es que si el uso de la fuerza pública, que sólo ha ocurrido en regiones específicas ya trajo  40 000 muertos … pues … cómo le explicamos… Además si a eso sumamos los fuertes rumores que corren de que en realidad se protege a un cártel… ¿de qué nos sirven sus cifras?

Por último, el señor Poiré se atreve a afirmar que la estrategia para combatir al crimen organizado incluye  la reconstrucción del tejido social, la trasnformación de la policía, la corresponsabilidad internacional y el impedimento al crecimiento de crimen. Todo ello dirigido para fortalecer el Estado de derecho… y yo digo… bueno es que fortalecer el Estado de derecho cuando es uno el que dice qué es el Estado de derecho es fácil… además me gustaría que alguien me explique qué entenderán por restablecer el tejido social, porque ni su seguro popular, ni sus centritos quesque para atender drogadictos (si es que no los mata un grupo de sicarios) servirá para restablecer la ruptura social de más de 40 000 muertos, de las viudas, los huérfanos y los miles de familiares que han quedado destrozados. ¿Así es como usted reconstruye el tejido social, señor Poiré?

Digo si van a hacer las cosas que las hagan bien:

Exijo que expliquen por qué una estrategia tan maravillosa y democrática ha arrojado miles de muertes civiles y tantas violaciones a los derechos humanos. Exijo también que dejen de presumir políticas y proyectos, mientras esos proyectos, por maravillosos que sean, no generan, en la realidad – y no en el país que se ha inventado Poiré-, resultados que no sólo sean satisfactorios, sino que impliquen apoyo irrestricto a los derechos humanos y a las garantías individuales.

Como hemos visto es un mito, efectivamente, que el Estado sólo utilice balas en su guerra contra el pueblo. Existen mitos a los que el señor Poiré no se referirá: que verdaderamente se combate al narcotráfico y el crimen organizado, que existe un interés por reconstruir el tejido social, etcétera, etcétera. Si el trabajo del Estado no consiste en que conteste las preguntas que, tramposamente, él mismo se ha puesto… se trata de que contesten las preguntas que nosotros tenemos que hacerles. Y creánme más peligrosos que los mitos… son las verdades que han omitido.

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