¿Qué está pasando en la UNAM? Los retos del movimiento estudiantil ante la lógica de guerra

Ante el lamentable asesinato del tesista y activista de la FFyL, Carlos Sinuhé Cuevas, varias organizaciones hemos afirmado que la lógica de guerra del Gobierno Federal ha llegado a la UNAM. Sin embargo, se equivocan aquellos que piensen que dicha lógica ha llegado tan sólo después del 27 de octubre pues la lógica de guerra ha sido implantada desde tiempo atrás, y hoy nos encontramos en un momento en el que se afianza y presenta un avance cualitativo.

Si estamos de acuerdo en esto debemos reconocer que los escenarios y situaciones derivadas de este hecho nos imponen un reto mayor: desentrañar el funcionamiento, los objetivos y las consecuencias de la lógica de guerra. Renunciar al análisis profundo y meditado equivale a correr el riesgo no sólo de dejarnos apabullar por dicha lógica, sino de entrar y formar parte de ella. A causa de esto proponemos el siguiente análisis que de ninguna manera pretende develar completamente toda la verdad, pero intenta aportar elementos y propuestas para el desarrollo de la práctica de las organizaciones estudiantiles y sociales.

La lógica de guerra

 

Con lógica de guerra nos referimos a una serie de suposiciones  que alcanzan el nivel de verdad y que, por tanto, determinan la manera de actuar de las personas en general. La lógica de guerra es una forma de control social, a través de ella el Estado logra crear una serie de situaciones, discursos e ideas que generan  que la gente actúe o deje de actuar de acuerdo con los intereses del Estado. Por medio de la lógica de guerra la gente queda atrapada en medio de una gama restringida de opciones para actuar; de esa gama algunas de las posibilidades quedan plenamente estigmatizadas y otras se hacen pasar por “aceptables”, aunque no lo sean necesariamente.

Lo determinante en la lógica de guerra es que las decisiones de actuación son tomadas en medio de un contexto en el que es la vida la que se encuentra en riesgo y, por lo tanto, el eje que sustenta los actos es el instinto de preservación. La lógica de guerra trata de convencernos de que hay que hacer todo aquello que nos permita sobrevivir, aunque para sobrevivir debamos inmovilizarnos, atacar a otros o dudar de ellos, etc.

La lógica de guerra permite que el Estado genere tal control de la acción social que ésta queda atrapada en medio de un círculo vicioso:

El entorno se muestra violento

Las personas sienten miedo

Se genera la ruptura de las expectativas de vida y de la ideología o las creencias que sustentaban a las personas.

Surge la sensación de confusión y duda. Al dudar de todos y sospechar de todos, la gente rompe los lazos sociales con los que contaba, se desmoviliza y se aísla.

Ante el miedo y la confusión muchas personas exigen más seguridad, lo que es aprovechado por el Estado para seguir justificando sus prácticas violatorias de los derechos humanos.

Con este pretexto, el Estado militariza o inserta operativos en la zona

El entorno se muestra más violento aún

La gente sigue sintiendo miedo o terror

No obstante esta lógica en la que intentan someter a la población en general no es exactamente la misma que intentan insertar en los movimientos sociales organizados.

La lógica de guerra en los movimientos sociales organizados

Los movimientos organizados, por el simple hecho de estarlo y de haber decidido, ante el miedo, el caos o la incertidumbre generada por el Estado, hacer frente a la situación de manera organizada y conjunta son más difíciles de atacar y de controlar.

La lógica de guerra, al tratar de ser implantada en los movimientos sociales organizados busca, al igual que con la población general, obtener el control de estos grupos, pero, en específico, y a diferencia de los objetivos con la población general, busca desarticular, dividir y confundir para que se ataquen entre ellos mismos, para que se descalifiquen entre ellos mismos, para que no logren construir redes de protección y respuesta que los proteja a todos, para inmovilizarlos, interrumpir sus actividades de denuncia y organización, de esta manera el Estado puede ocultar los ataques en contra de la organizaciones y deslindarse de su responsabilidad en esto actos. El objetivo de la lógica de guerra en contra de las organizaciones sociales es generar miedo entre los integrantes del movimiento social, pero sobre todo es desarticular, destruir la posibilidad de solidaridad, de unidad y de organización que pueden construir. El objetivo final es atacar y aniquilar a las organizaciones.

La lógica de guerra pretende ocultar las agresiones del Estado al mismo tiempo que intenta quitar o borra las huellas que puedan mostrar que las organizaciones han sido y siguen siendo atacadas sistemáticamente por su desempeño político.

Ahora bien, tendríamos que aclarar que la lógica de guerra general ya operaba dentro de la UNAM desde hace algún tiempo, por el simple y sencillo hecho de que todos los estudiantes viven y se desenvuelven en el país donde esa lógica está operando: las desapariciones y asesinatos de algunos de los miembros de la comunidad estudiantil son parte de esa lógica y buscan, por medio del terror y la zozobra, controlar y desmovilizar a la comunidad estudiantil en general.

La lógica de guerra ya operaba también en el movimiento estudiantil: la criminalización, la estigmatización y los riesgos que esto conlleva ya eran parte de desempeño de la labor de las organizaciones estudiantiles. De hecho, ya existían rumores y prácticas de descalificación por medio de las cuales se atacaba a algunos de los integrantes del movimiento estudiantil.

Ahora bien, el problema al que nos enfrentamos es que el asesinato de un activista de la FFyL, resultado de la lógica general que ya hemos descrito, será aprovechado por el Estado para consolidar y profundizar la lógica por medio de la cual el Estado intenta desactivar y desarticular al movimiento estudiantil. Es decir aprovechará el clima que se está generando por la dinámica de guerra y violencia para afianzar y profundizar cada una de las dinámicas por medio de las cuales busca golpear al movimiento. Sin embargo, no podemos olvidar o pasar por alto que el Estado no es un ente homogéneo; está compuesto de diversos grupos y cada uno de ellos tiene sus propias lógicas e intereses particulares. De la misma manera las diversas organizaciones que conformamos el movimiento estudiantil y social realizamos diversos trabajos y tenemos diferentes mandatos. Por eso mismo somos atacados con mayor o menor intensidad por diferentes grupos, sectores o cuerpos del Estado, y somos atacados con estrategias distintas también.

En estos momentos, puesto que el Estado aprovechará el clima que se está generando, lo que estamos viendo en escenarios como la UNAM es la combinación de diferentes lógicas represivas funcionando al mismo tiempo, lo que favorece aún más la confusión. No obstante pese a ser lógicas diferentes todas funcionan bajo ejes generales e intentan someternos, por medio de distintas tácticas, en las mismas dinámicas. Y esas dinámicas son las siguientes:

1. El terror por medio del cual buscan orillar, a algunas personas que participan en el movimiento estudiantil, a renunciar a su trabajo debido al temor por su propia seguridad. El ataque en contra de los integrantes del movimiento estudiantil será potenciado (difundido, recordado, repetido una  otra vez) por el Estado como un mensaje de advertencia, un mensaje que nos hará preguntarnos ¿si eso le han hecho a él, qué me harán a mí?, ¿podría ser yo el siguiente?

2. Los rumores son una táctica vieja que ha sido utilizada contra las organizaciones sociales (véase Cerezo, Antonio). El asesinato de uno de los integrantes del movimiento estudiantil será utilizado como un pretexto no sólo para desatar nuevos rumores, sino para seguir repitiendo o profundizando aquellos que ya había logrado infiltrar dentro del movimiento estudiantil. Ante los hechos de violencia, el Estado jamás brindará información clara, sino que infiltrará una serie de rumores: cosas que otros dicen que alguien más dijo, y que creemos aunque no tengamos pruebas, hechos o datos que constaten dicha información. La mayoría de los rumores versan sobre la descalificación o acusación de otros compañeros, casi siempre son aquellos con los que tenemos diferencias políticas. El Estado se aprovecha de una característica general del movimiento estudiantil: las pugnas internas que han sido convertidas en diferencias personales; es mucho más fácil repetir rumores de aquellos con los que políticamente sostenemos diferencias que confrontarlos directamente en espacios dignos de eso y de manera madura. Junto con los rumores aparecen las especulaciones; es decir una serie de cosas que suponemos que son ciertas, pero que en realidad carecen de una base que las sustenten.

3. La idea de caos. Por medio de la negación de información clara junto con la serie de rumores que el Estado echa a andar, los hechos violentos que ocurren parecen no tener conexión, parecen desligados, inconexos, o conectados, pero por causas que no podemos comprender. De tal manera que la realidad se nos muestra como caótica, desordenada, imposible de analizar y entender. Cuando no podemos entender la realidad, muchas de nuestras decisiones se sustentarán en falsedades o en puras apariencias y eso genera que se cometan errores políticos.

4. Confusión significa que  las líneas que dividen los distintos aspectos, cosas o hechos pierden claridad, por lo que los hechos aparecen como mezclados, revueltos y es imposible determinar tanto su naturaleza como sus límites. Ante los rumores, el miedo y el caos somos incapaces de establecer los límites y la naturaleza de las posiciones de los diversos grupos del movimiento estudiantil. Los criterios que nos permitían analizar la realidad se ven cuestionados por el desorden y caos que muestra la realidad.

5. Duda y zozobra. La falta de claridad que nos impide ver los límites  y caracterizaciones, los rumores con los que somos bombardeados y que incluso llegamos a repetir  generan duda en las organizaciones estudiantiles, duda de qué puede o no ser verdad, duda de si los demás mienten o no, duda de si la realidad es lo que aparenta o no. Duda de si aquello que andarán diciendo en contra del compañero será cierto. Y la duda necesariamente implica que pensemos, por extraño que parezca, que la verdad puede ser falsa, porque el objetivo del Estado es romper el principio de veracidad y de juicio con el que tomamos nuestras decisiones políticas. La duda y la zozobra se siembra entre los integrantes del movimiento estudiantil para que no construyan confianza y solidaridad entre ellos.

6. Pérdida de la claridad del enemigo. El caos, la confusión y  la duda buscan que perdamos de vista quién es en realidad el actor que nos ataca, de manera que dejemos de señalar al Estado como culpable y responsable directo de lo que estamos viviendo en la medida en que nos insertamos en las dinámicas de ataques y descalificaciones entre nosotros mismos. Además, al meternos en esta dinámica definitivamente tenemos que dejar de hacer lo que estábamos haciendo, por lo que nuestros trabajos de denuncia, señalamiento, acompañamiento, concientización y organización pierden fuerza, hecho que también es muy conveniente para el Estado.

7. Ataques, amenazas y hostigamientos en contra del movimiento estudiantil y de la población en general. Finalmente el Estado aprovecha cada una de estas dinámicas para generar más ataques, amenazas, seguimientos en contra de las organizaciones del movimiento estudiantil, con lo que renueva el círculo vicioso en el que quiere atraparnos.

Tan sólo pensemos ahora ¿qué pasa cuando combinamos miedo, duda, confusión, caos con las diferencias políticas que ya existían desde antes en el movimiento? Se obtiene el resultado deseado: descalificaciones infundadas, confrontación, calumnias, acusaciones falsas: división y confrontación. Lo que, dicho en otras palabras, significa un movimiento social o estudiantil sin tejido de solidaridad y organización, un movimiento más fácil de atacar.

Estos resultados son benéficos para el Estado sin importar la manera específica en que piense aprovecharlos:

Bien puede ser que decida exacerbar la polarización y la confrontación  hasta lograr aislar a ciertas organizaciones para que, una vez que las agreda la gran mayoría del movimiento guarde silencio o, en el peor de los casos, aplauda. De esta forma logra que el ataque en contra de ciertas organizaciones no le implique la exigencia de justicia y protesta de todo el movimiento estudiantil.

Bien puede ser que el Estado exacerbe la polarización para intentar mostrar los ataques que él mismo comete como ataques que son resultado de peleas internas entre la propia izquierda. Así criminaliza al aparente atacante, golpea al atacado y él se lava las manos.

Bien puede ser que exacerbe la polarización hasta lograr que verdaderamente nos ataquemos unos a otros, promovidos, claro está por una serie de actores infiltrados en el movimiento estudiantil que enarbolan las formas y los métodos del Estado.

Sea cual sea el escenario que enfrentaremos, es evidente que el Estado está preparando el clima necesario para disminuir el costo político ante los ataques en contra del movimiento estudiantil.

¿Cómo desarticular esta lógica?

  1. Romper de inmediato la dinámica del rumor: buscar a las fuentes de lo que se dice; evitar  repetir lo que dicen que dijeron, consultar con personas que tengan la información de primera mano para cotejar la información,
  2. Cotejar lo que se dice con los hechos.
  3. No perder de vista que el responsable de la violencia que estamos padeciendo es el Estado, considerar que es más importante deslindar responsabilidades en contra de los integrantes del movimiento estudiantil equivale a perder de vista que quien desea desarticularnos es el Estado.
  4. Evitar a toda costa promover los métodos y formas que son propias del Estado, así como evitar repetir el discurso del Estado.
  5. Analizar profundamente los hechos, ser cuidadosos y cautos en nuestras conclusiones, no debemos olvidar que nos moveremos en medio de un clima de confusión.
  6. Saber cómo tratar y manejar las diferencias políticas. No podemos hacer de esas diferencias la contradicción fundamental de nuestra práctica, no podemos justificar bajo esas diferencias el ataque en contra de otros compañeros.

Finalmente es cierto que seguirán existiendo actores dentro del movimiento que, por falta de análisis, por oportunismo político o por otras razones favorezcan la dinámica que intenta implantar el Estado, y es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros hacer notar lo inadecuado de esos hechos, así como frenar y corregir esas prácticas. Tenemos que descubrir los métodos y los espacios adecuados para hacerlo, pero si ni siquiera lo intentamos el costo que enfrentaremos será igual para todos.

Bibliografía

Cerezo, Antonio, “Las diferencias y las contradicciones entre las organizaciones sociales, y la labor del Estado para agudizarlas”, Revista Revuelta consultado en

http://www.revistarevuelta.org/index.php/2010/09/las-diferencias-y-las-contradicciones-entre-las-organizaciones-sociales-y-la-labor-del-estado-para-agudizarlas/

PD. Gracias al Rojo, que corrigió unos dedazos

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1 comentario »

  1. TAWA Said:

    PARECE QUE EL TIPO ASESINADO ES EL CHE GUEVARA O EL SUB MARCOS… NO QUIERO AMENGUAR EL CRIMEN DEL PROFE Y ESTUDIANTE DENTRO DE LA UNAM… PERO LA RETORICA Y SEUDO INTELECTUAL ESCRITO NADA TIENE QUE VER CON UNA SITUACIONES DE GUERRA POLITICO MILITAR, NI LA LUCHA SOCIAL DE UNA CLASE CONTRA LA OTRA… ES COMO LOS DISCURSOS AUTOAGITADORES DE LA ULTRAIZQUIERDA EN LOS AÑOS 70AS. ESTA BIEN QUE SEAN ACADEMICOS, PERO NO SE LA JALEN TANTO… Y LUEGO ENTONCES ENTONCES.. QUE? EN LA LOGICA FORMAL: ¿HAY QUE AGARRAR LAS ARMAS?… NO, LEAN A LENIN O DE PERDIS A ERNEST MANDEL SOBRE BON CLAUSWIS….
    PARA EL ESTADO BURGUES: LOS 55 MIL MUERTOS DEL PAN CALDERON SON SOLO DAÑOS COLATERALES O UNA PUGNA INTERNA EN SU ORGANIZACION… O UN SIMPLE ” BULING. UNIVERSITARIO . EL ESCRITO NO APORTA NADA SPBRE LA PERSPECTIVA DEMCORATICA Y ACADEMICA EN LA UNAM AL REELEGIRSE EL PORRO NARRO… UN SALUDO Y VAJENLE DE HUEVOS UNIVERSITARIOS QUE LA UNAM ROJA NUNCA EXISTIO. TAWA


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