No revuelvan las cosas

Para la argumentación de la falsedad del cuarto mito ” la solución a la violencia está en pactar con los criminales”, el señor Poiré revuelve dos ideas con el objetivo de convencernos sólo de una de ellas: nadie necesita convencerse de que no hay que pactar con los criminales, nadie en su sano juicio haría esta propuesta. Es más, los criminales suelen estar tan señalados en una sociedad que no es necesario explicar por qué son malos o por qué no hay que pactar con ellos. ¿A qué viene entonces este cuarto mito? Bueno, es que el señor Poiré aprovecha  el hecho de que cualquiera de por cierto el  hecho de que pactar con los militares no es una salida para pegar ahí otra idea: la de evadir el confrontar al crimen. Y efectivamente confrontar al crimen suena bien; de hecho es el trabajo de las autoridades. No obstante la trampa se oculta en el hecho de que Poiré y todo el Estado en su conjunto postulan que la única forma de confrontar al crimen es la guerra que ellos diseñaron y que ha traído tanto daño para el pueblo en general.

Por asociación de ideas Poiré espera, al revolver las ideas, que todos supongamos que no aceptar la estraegia que ellos ofrecen como la única manera que existen  de enfrentar al crimen (militarización, muerte de civiles etc.) sea equiparado a proponer pactar con los criminales. No nos dejemos engañar: son dos cosas distintas. Una cosa es pactar con los criminales y otra cosa es criticar la inefizar guerra contra el narcotráfico que viola sistemáticamente los derechos humanos.

Además ¿quién es el que en la realidad concreta ha pactado con el narco? Si alguien ya ha revisado el libro de Los señores del narco (que he recomendado una y otra vez) habrá notado que hay grandes funcionarios públicos que dicen combatir al crimen organizado y no estar dispuestos a pactar con ellos aunque en sus actos concretos lo han hecho en varias ocasiones. ¿De qué se trata entonces?

También buscan convencernos citando como ejemplo el caso de Palermo en Italia, cuando el señor Poiré sabe bien que las condiciones contextuales de Italia y México son muy diferentes, de tal suerte que es imposible aplicar como receta lo que se hizo en Italia en otro país cuyas dimensiones, población y características son abismalmente distintas.

Por último bien advierte el señor Poiré que  “Nadie que haya sido víctima de alguno de estos delitos indecibles, estaría dispuesto a pactar con su agresor”, entonces ¿por qué espera que las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos que el Estado ha cometido a través del ejército y sus grupos paramilitares estén dispuestas a pactas con su agresor, el Estado? ¿Por qué espera que las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales, de las desapariciones forzadas y la tortura que han cometido los militares que según deben protegernos estemos dispuestas a seguir trabajando con ese ejército que mata y desaparece a civiles?

Es más… ¿por qué espera que estemos dispuestos a pactar con un Estado que permite que esas violaciones a los derechos humanos ocurran mientras pacta con los verdaderos criminales?

Lo que es peor ¿por qué esperan que creamos tantas mentiras?

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